Déficit de Atención en el Adulto

Existe un buen numero de pacientes que acuden a nuestra consulta, los cuales “detectan” o identifican algún síntoma de este padecimiento, el cual en algunas ocasiones tienen desde la infancia o que se ha incrementado en sintomas ahora que son adultos, lo importante a considerar es que les produce una alta disfunción a nivel laboral, académico y personal, disfunción que no les permite ser lo suficientemente buenos en los que desarrollan o hacen y se la pasan fracaso tras fracaso, con la alta posibilidad de desarrollar lo que conocemos como trastornos coomorbidos, digase en especial depresión y ansiedad, o en el peor de los casos crean una adicción a sustancias motivados por las ganas de “sentirse bien”.

El Trastorno por Déficit de Atención en el adulto, es un trastorno que se considera sub diagnosticado ya que en muchas ocasiones no se considera la posibilidad diagnostica o no se investiga adecuadamente la sintomatología, es importante considerar el manejo cuando están presentes datos de esta alteración en nuestros pacientes, aquí anexo una escala para detectar síntomas de este padecimiento, la evaluación y tratamiento por supuesto debe complementarse de la consulta de un experto en la materia.

Escala autoaplicada de TDAH en el adulto                                                                                                                          

 (Adult ADHD Self-Report Scale) (ASRS v-1.1)

La ASRS v-1.1 desarrollada en conjunto por la Organización Mundial de la Salud y el Workgroup on Adult ADHD, es una herramienta para el tamizaje del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos. La obtención de calificaciones altas en esta prueba sugiere la necesidad de una entrevista clínica más acuciosa. La resolución del cuestionario toma 5 min en completarse y puede proporcionar información de suma importancia.

Calificaciones de la parte A del cuestionario

Se ha observado que las 6 preguntas de la parte A son más predictivas del trastorno y las mejores como instrumento de tamizaje. Si el paciente hace 4 o mas marcas en las áreas sombreadas de la parte A, se considera que tiene síntomas altamente consistentes con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad del adulto y se recomienda una mayor investigación.

Calificación de la parte B del cuestionario

La frecuencia de marcas en la parte B proporciona pistas adicionales. Ponga atención especial en las marcas hechas en las áreas sombreadas. La respuesta basada en la frecuencia es más sensible en algunas preguntas. No se utiliza una calificación total o de probabilidad diagnostica para las 12 preguntas de la parte B.

Instrucciones                                                                                                                                                                                                                                     Conteste las preguntas a continuación. Al responder cada una de ellas, coloque una X en el recuadro que mejor describa como se ha sentido y comportado durante los últimos 6 meses. Devuelva esta lista una vez completa al profesional que se la entrego.

Parte A

Nunca

Raramente

A veces

A menudo

Muy  a menudo

1.- ¿Con cuanta frecuencia tiene problemas en finalizar los últimos detalles de un proyecto, ya que ha hecho la o las partes más difíciles?
2.- ¿Con cuanta frecuencia tiene dificultades para tener las cosas en orden cuando tiene que realizar una tarea que requiere organización?
3.- ¿Con cuanta frecuencia tiene dificultades a la hora de recordar citas u obligaciones?
4.- Cuando tiene que realizar una tarea que requiere un gran esfuerzo mental, ¿Con cuanta frecuencia la evita o retrasa su comienzo?
5.- ¿Con cuanta frecuencia juguetea o retuerce sus manos o pies cuando tiene que estar sentado durante mucho tiempo?
6.-¿ Con cuanta frecuencia se siente excesivamente activo o con la necesidad de hacer cosas, como si estuviese impulsado por un motor?

 

 

 

 

 

Parte B

Nunca

Raramente

A veces

A menudo

Muy a menudo

7.- ¿Con cuanta frecuencia comete errores por descuido cuando tiene que trabajar en un proyecto aburrido o difícil?
8.- ¿Con cuanta frecuencia tiene problemas a la hora de mantener su atención cuando esta realizando un trabajo aburrido o repetitivo?
9.-¿Con cuanta frecuencia tiene problemas para concentrarse en lo que la gente le dice, incluso cuando le están hablando directamente?
10.-¿ Con cuanta frecuencia extravía o tiene problemas para encontrar cosas en su casa o en el trabajo?
11.- ¿Con cuanta frecuencia se distrae por la actividad o el ruido a su alrededor?
12.- ¿Con cuanta frecuencia abandona su asiento en encuentros y en otras situaciones en las que se espera que se mantenga sentado?
13.- ¿Con cuanta frecuencia se siente intranquila o inquieto?
14.- ¿Con cuanta frecuencia tiene dificultades para serenarse y relajarse cuando tiene tiempo para si mismo?
15.- ¿Con cuanta frecuencia se encuentra a si mismo hablando demasiado cuando se encuentra en situaciones sociales?
16.- Cuando esta en una conversación, ¿Con que frecuencia se encuentra a si mismo finalizado las frases de la gente a la que le esta hablando, antes de que puedan terminarlas ellos mismos?
17.-¿ Con cuanta frecuencia tiene dificultades en esperar su turno en situaciones en las que se requiere?
18.-¿Con cuanta frecuencia interrumpe a otros cuando están ocupados?

 

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Dictamen Psiquiátrico

Este es un resumen breve de lo que hacemos como expertos en el área de la psiquiatria y las situaciones legales.Es un extracto de un artículo muy interesante y completo de la siguiente fuente a quien se le da el credito:  Dr. Jesús Sanchez , si gusta leer el artículo completo lo puede conseguir en la siguiente dirección de internet.

http://sanliz.com/content/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=14

(LA PERICIA PSIQUIÁTRICA)
 (LA EXPERTICIA PSIQUIÁTRICA)

Es un documento elaborado por psiquiatras, donde se expresa el resultado de la exploración especializada de las condiciones mentales de una persona, que ha sido ordenada por un juez para él decidir acerca de algunas de las siguientes circunstancias:

  • la posible responsabilidad por un hecho delictivo
  • las consecuencias emocionales de este hecho
  • la capacidad para el ejercicio de derechos civiles

En el peritaje psiquiátrico (experticia psiquiátrica o pericia psiquiátrica) se trata de evaluar a una persona que ha delinquido, para establecer si existe  o no  nexo entre el delito y una enfermedad mental; se expresa en la experticia si algún estado psíquico anormal pudo hacer que el indiciado o acusado fuera incapaz de apreciar el carácter ilícito del acto.

Entre los problemas que corresponde participar se encuentran:

  • la imputabilidad
  • el estado mental en un momento determinado
  • el internamiento de un inimputable o de un imputable disminuido
  • aplicación de estatuto de menores
  • custodia de seguridad
  • anticipada libertad de un penado
  • capacidad negocial
  • capacidad procesal
  • incapacitación
  • divorcio (Téllez Carrasco P. 1985)

En la lista se encuentran los motivos que llevan al juez a ordenar la realización de una experticia o peritaje psiquiátrico, documento que le será de utilidad para tomar sus decisiones.

La pericia psiquiátrica generalmente es realizada por dos psiquiatras, que actúan bajo fe de juramento, lo que los convierte en funcionarios de la administración de justicia, por lo que deben evitar infidencias; el juzgado puede solicitar ampliaciones y aclaraciones de lo informado. En condiciones excepcionales, en que no se encuentren psiquiatras en la jurisdicción donde debe realizarse el peritaje psiquiátrico, este puede ser realizado por médicos no psiquiatras. La condición ideal es cuando el peritaje se realiza por dos psiquiatras que cuentan con formación, experiencia,  entrenamiento, en psiquiatría forense. Cuando el juez no queda conforme con la pericia y sus conclusiones puede recurrir a nuevos peritos. Además es importante destacar que el informe pericial psiquiátrico  no es vinculante, por lo que el juez no está obligado a acatar lo allí  expresado, en todo caso, si el juez no lo toma en consideración está obligado a razonar los motivos.

En EEUU los abogados han argumentado que es necesaria la supervisión del examen, para proteger los derechos del cliente y asegurar un reporte exacto de los hallazgos. Han propuesto que ellos deben estar presentes como observadores no participantes durante la evaluación psiquiátrica de sus clientes,  como otra alternativa la grabación en video del examen. Los psiquiatras han respondido que la presencia del abogado, o la grabación durante la evaluación forense, podrían introducir factores contaminantes y deteriorantes de la validez del examen. Los abogados han insistido en que su presencia tiene un doble propósito, proteger al examinado contra preguntas inadecuadas y  proporcionar tranquilidad y apoyo para hacer la experiencia más tolerable a su cliente. Los abogados creen que la supervisión promueve la integridad de la función del proceso judicial de encontrar la verdad y salvaguardar los derechos del examinado. La corte se ha encontrado dividida acerca de este asunto; algunos han opinado que la validez de un examen psiquiátrico depende de la comunicación persona a persona entre médico y paciente. La presencia intrusiva de un abogado puede alterar la intimidad necesaria para una evaluación útil, y podría servir para transformar el examen en un procedimiento adverso.  La corte suprema de EEUU expresó que, “La presencia de un apoderado durante la entrevista psiquiátrica podía contribuir poco y podría alterar seriamente el examen”.

La APA ha recomendado, que la supervisión del examen psiquiátrico dependa de la espontaneidad del examinador para conducir la evaluación bajo tales condiciones; se presume que un psiquiatra que se encuentra confortable con la supervisión será menos afectado por ella.

La pericia psiquiátrica generalmente es realizada por dos psiquiatras, que actúan bajo fe de juramento, lo que los convierte en funcionarios de la administración de justicia, por lo que deben evitar infidencias; el juzgado puede solicitar ampliaciones y aclaraciones de lo informado. En condiciones excepcionales, en que no se encuentren psiquiatras en la jurisdicción donde debe realizarse el peritaje psiquiátrico, este puede ser realizado por médicos no psiquiatras. La condición ideal es cuando el peritaje se realiza por dos psiquiatras que cuentan con formación, experiencia,  entrenamiento, en psiquiatría forense. Cuando el juez no queda conforme con la pericia y sus conclusiones puede recurrir a nuevos peritos. Además es importante destacar que el informe pericial psiquiátrico  no es vinculante, por lo que el juez no está obligado a acatar lo allí  expresado, en todo caso, si el juez no lo toma en consideración está obligado a razonar los motivos.

En EEUU los abogados han argumentado que es necesaria la supervisión del examen, para proteger los derechos del cliente y asegurar un reporte exacto de los hallazgos. Han propuesto que ellos deben estar presentes como observadores no participantes durante la evaluación psiquiátrica de sus clientes,  como otra alternativa la grabación en video del examen. Los psiquiatras han respondido que la presencia del abogado, o la grabación durante la evaluación forense, podrían introducir factores contaminantes y deteriorantes de la validez del examen. Los abogados han insistido en que su presencia tiene un doble propósito, proteger al examinado contra preguntas inadecuadas y  proporcionar tranquilidad y apoyo para hacer la experiencia más tolerable a su cliente. Los abogados creen que la supervisión promueve la integridad de la función del proceso judicial de encontrar la verdad y salvaguardar los derechos del examinado. La corte se ha encontrado dividida acerca de este asunto; algunos han opinado que la validez de un examen psiquiátrico depende de la comunicación persona a persona entre médico y paciente. La presencia intrusiva de un abogado puede alterar la intimidad necesaria para una evaluación útil, y podría servir para transformar el examen en un procedimiento adverso.  La corte suprema de EEUU expresó que, “La presencia de un apoderado durante la entrevista psiquiátrica podía contribuir poco y podría alterar seriamente el examen”.

La APA ha recomendado, que la supervisión del examen psiquiátrico dependa de la espontaneidad del examinador para conducir la evaluación bajo tales condiciones; se presume que un psiquiatra que se encuentra confortable con la supervisión será menos afectado por ella.

el testimonio del experto en psiquiatría es importante por dos razones:
1° el psiquiatra en virtud de su entrenamiento especial conoce cuales preguntas hacer al acusado, con el fin de obtener información importante y relevante acerca de su salud mental.
2° el psiquiatra puede expresar la información en términos del cuerpo de conocimientos de la especialidad, y puede responder las preguntas formuladas por la sociedad referentes a enfermedad, capacidad, deterioro de la libertad (el autor se refiere a la libertad para actuar del examinado de acuerdo y determinado por  sus condiciones mentales).

Sólo un psiquiatra clínico, con experiencia en hospicios, puede ser idóneo para desempeñarse como perito psiquiatra forense, verifica hechos mentales, establece sus particularidades, sus orígenes, su futuro, sus consecuencias y sus relaciones con otros hechos, para luego explicarlo al juez, ser perito es ser asesor. Algunos califican a este perito como un testigo calificado postfacto porque no es presencial. Al perito psiquiatra se le debe exigir “técnica, sabiduría y arte”. Desde la óptica ética al perito psiquiatra forense se le ha de exigir honestidad, idoneidad, imparcialidad, confidencialidad y discreción. El perito se debe distinguir por su prudencia, equilibrio, sensatez y moderación. El perito es responsable de su peritaje. Por falencias en su labor pericial, el experto puede ser acusado de diversos delitos, quizás dolosos, como falso testimonio, o quizás culposos, como imprudencia, o negligencia, o impericia (Julio R. Zazzali 2006).

El proceso de peritaje comprende las siguientes fases:
a) Comisión
b) Aceptación
c) Juramentación
d) Realización
e) Informe

Los médicos que han sido designados como peritos pueden aceptar o excusarse, en este último caso deben ajustarse a lo estipulado en la ley. En los lugares donde existen psiquiatras forenses al servicio de las instituciones judiciales, este procedimiento de designación de peritos aquí descrito ocurre con poca frecuencia.

Es imperativo que el perito psiquiatra explique su función al evaluado y le informe:
–    las finalidades del examen

  • los límites de la confidencialidad
  • el destino de la información obtenida
  • que es un perito designado, no es abogado ni juez

Antes de la redacción del informe, el expediente debe ser leído con detenimiento, cualquier dato que resulte contradictorio puede ser importante para las conclusiones y por supuesto motivo de estudio y consideración (Sánchez Peláez  A. 1966). El resto de la información debe provenir del examinado y cada vez que sea posible de sus familiares o amigos.

Con frecuencia el procesado mantiene oculta la realidad sobre si mismo y deforma voluntariamente como ocurrieron los hechos, llega inclusive a dar versiones diferentes del mismo hecho, con omisión de su responsabilidad y sus motivaciones, inventa síntomas y enfermedades para justificar sus actos. Puede ocurrir, que reos sean entrenados por sus defensores o personas duchas en el arte de engañar, o simplemente por compañeros de presidio, para que se declaren enfermos mentales, o no, según convenga (Salazar Medina G. y col.1978).

Hay quienes recomiendan la realización del examen físico con énfasis en los aspectos neurológicos, sin embargo, esto debe ser realizado por un médico internista y/o por un neurólogo, para aumentar la confiabilidad en los posibles hallazgos.

Con frecuencia puede resultar necesario que se realicen exámenes de laboratorio, cromosómicos, electroencefalográficos, imagenológicos, y psicológicos.

El informe pericial psiquiátrico comienza al identificar el juzgado que ha ordenado la pericia, seguido por los datos relativos a la identificación del evaluado: nombre, edad, sexo, estado civil, nacionalidad, lugar de nacimiento, lugar de residencia, profesión, escolaridad, religión. Debe también mencionarse el lugar, la fecha, las circunstancias que están rodeando la evaluación y las fuentes de información.

La versión de los hechos es otro aparte importante que debe estar presente en el informe, es de gran ayuda tanto para los peritos como para el juez, debe escribirse textualmente.

El resto de la información que debe estar en el informe, corresponde en muchos aspectos a lo que se encuentra en una historia clínica psiquiátrica, como son antecedentes familiares y antecedentes personales. Deben destacarse los antecedentes prenatales, obstétricos, perinatales, de alimentación, hábitos, sueño, convulsivos, y cualquier otra manifestación correspondiente a epilepsia, alteraciones de conciencia, patológicos en general, enfermedades mentales en particular, quirúrgicos, traumáticos, escolaridad, laborales, sexuales, maritales, consumo de drogas lícitas o ilícitas, delictivos.

El examen mental es un elemento de importancia primordial en la evaluación y el informe pericial que se presenta. Debe usarse un vocabulario que pueda ser entendido por el juez; si resulta indispensable el uso de palabras técnicas, éstas deben aclararse para que puedan ser entendidas.

El examen mental debe referirse al momento (fecha y hora) en que el perito se encuentra frente a su examinado y debe incluir, estado de conciencia, atención, actitud ante el examinador, arreglo personal, orientación, percepción, pensamiento, juicio, afectividad, memoria, inteligencia, motricidad, biotipo.

La opinión del psiquiatra se basa,  se construye, a lo largo de las entrevistas clínicas, la realización de test proyectivos puede ser de gran ayuda, es del campo de participación del psicólogo.

En el examen mental se valora el estado concreto del evaluado, se aclara en que medida la enfermedad mental afecta las diversas funciones psíquicas en ese momento en particular. Se ha encontrado,  que algunos de los evaluados por enfermedad mental habían respondido a alucinaciones auditivas imperativas para cometer sus crímenes. Las alucinaciones imperativas pueden llevar a automutilación y a la muerte. Muchos de los alucinados niegan las alucinaciones y las hacen indetectables para los examinadores. La presencia de autoinculpación y autoreproches puede servir como indicador para la necesaria investigación de alucinaciones imperativas; la presencia de desorientación o alteraciones de memoria,  obliga a pensar e investigar las posibles alteraciones de la conciencia. Cuando se hable de trastorno emocional intenso, el experto lo debe trasladar a una categoría diagnóstica psiquiátrica que haga comprensible los hechos ocurridos.

Las conclusiones deben expresar el resultado de la evaluación psiquiátrica realizada, en lenguaje inteligible para quien no sea experto. El informe debe llegar a conclusiones claras en lo que se refiere a las condiciones mentales del individuo, que le permitan al juez su interpretación adecuada.

  • Debe quedar expresado lo referente a peligrosidad sucesiva, sobre todo si está en relación con patología mental.

 

  • Si requiere tratamiento especializado también debe ser mencionado, así como el tipo de tratamiento según el criterio del perito. Se debe recordar que el perito  no es tratante.
  • Si resultan necesarias otras evaluaciones  deben ser recomendadas.

 

  • Deben responderse las preguntas que fueron formuladas por el juez cuando ordenó la realización de la pericia psiquiátrica.

Existen criterios discrepantes acerca de si debe incluirse la opinión del perito en lo que se refiere a la responsabilidad y la imputabilidad del examinado.

Bursten B. en 1982 opinó que el testimonio psiquiátrico puede limitarse al diagnóstico y descripción de las condiciones mentales. Se corre el riesgo de que si el testimonio psiquiátrico no está enmarcado en los parámetros legales, puede ser muy dramático y persuasivo, pero legalmente irrelevante.

El Insanity Defense Work Group (1983) opina que los psiquiatras son expertos en una especialidad médica, no en leyes, por lo que el psiquiatra debe presentar información y opinión acerca del estado mental del acusado y sus motivaciones para la conducta, así como explicar en detalles sus condiciones médico-psiquiátricas. Por supuesto el psiquiatra debe testificar  acerca del diagnóstico psiquiátrico del acusado en términos clínicos y comunes, con la intención de permitir al juez llegar a conclusiones en lo que él  es experto.

Según Serpa R. (1982) en el proceso de llegar a las conclusiones de un dictamen, el médico deberá dar un concepto sobre la capacidad de comprensión de la ilicitud y de la capacidad de determinarse de acuerdo con ella. Este concepto no es estrictamente médico, y desde el punto de vista de la medicina es muy posible que no pueda darse con certeza científica.

En las pautas para la defensa por enfermedad mental elaboradas por el American Law Institute, tres preguntas deben realizarse en la pericia psiquiátrica:

1) ¿El acusado sufrió de una enfermedad mental en el momento del delito?

2) Si la primera pregunta es respondida afirmativamente, ¿puede esta enfermedad disminuir  la capacidad de apreciar la perversidad o criminalidad del hecho?

3) Si la primera pregunta es respondida afirmativamente ¿puede esta enfermedad disminuir  la capacidad de mantener su conducta dentro de los requerimientos de la ley? (Bursten B. 1982).

Estas tres preguntas resultan muy interesantes y sus respuestas aumentan el valor de la pericia psiquiátrica, por lo que deben ser tomadas en consideración cuando participamos en un acto de esta naturaleza.

Posted in Uncategorized | 2 Comments

PAIDOPSICOFARMACOLOGÍA

PAIDOPSICOFARMACOLOGÍA

familia y adolescentes 3Tanto el diagnostico como el tratamiento de la depresión y de otras patología en la infancia difieren de maneras significativa respecto a loa adultos, de modo que su manejo requiere un espacio aparte.
Uno de los argumentos que se esgrimen como base de esta importante diferencia es que el cerebro del niño es distinto. Por lo que su química responde a los agresores psíquicos y físicos de manera distinta, a como lo hace el adulto, manifestándose con otros trastornos, además de que también responde diferente a los antidepresivos, por lo menos en algunos parámetros.
En México es común que a los niños con trastornos mentales los neurólogos le prescriban medicamentos, en parte porque se cree que los psiquiatras infantiles tienen poco conocimiento de los psicofármacos, puestos que un grupo de ellos solo se dedica a la psicoterapia, además de que los maestros, los psicólogos y los pedagogos asignan con mucha facilidad el termino “orgánico” a un niño que tiene cualquier trastorno de aprendizaje, en especial el trastorno por déficit de atención con hiperquinesia o cualquier alteración en la conducta que no parece tener un origen psicológico . El hecho de que los niños con problemas mentales ocasionados por una lesión orgánica-cerebral deberán ser atendidos por un neurólogo es parte de confusión de manejo que se da en este país.
Un aspecto que jamás deberá omitirse es la aclaración a los padres, terapeutas y maestros de las características del cuadro clínico psiquiátrico, así como el objetivo del tratamiento con fármacos, Asimismo, hay que mencionar con mucha precisión los síntomas que se quieren modificar y los efectos colaterales que se esperan, y despejar cualquier duda al respecto, en particular sobre el riesgo de farmacodependencia.
Farmacocinética
Para valorar satisfactoriamente los efectos clínicos de lo psicofármacos en los niños es importante considerar las características biológicas propias de esta edad, ya que los medicamentos se estudian sobre todo en los adultos jóvenes. Las diferencias fundamentales consisten en:
1. Menor capacidad para unir los fármacos a sus proteínas plasmáticas, por lo que existe una cantidad mayor del medicamento libre y activo.
2. Los medicamentos se metabolizan con mayor rapidez en el hígado, casi el doble de la velocidad promedio del adulto, de modo que la vida media y los niveles plasmáticos disminuyen.
3. La cantidad del tejido adiposo es 70% menos que el adulto, así que los niveles plasmáticos se elevan y disminuyen bruscamente, dado que este tejido de reserva es limitado, observándose más efectos colaterales y terapéuticos. Una sobredosis puede llegar a ser más peligrosa en un niño.
Pero esta diferencia no es solo cuantitativa, sino cualitativa, ya que el órgano al que se dirigen estos medicamentos es distinto, pues se encuentra en proceso de maduración, donde los neurotransmisores y el grado de mielinizacion — como la arborización dendrítica ——- difieren del cerebro adulto; por ello, los resultados no son los mismos.
Todavía se desconoce si el niño es igualmente sensible que el adulto a los mismos niveles plasmáticos de los fármacos en el cerebro, por lo que se sugiere que la administración de los psicofármacos durante la primera edad requiere dosis menores y mayor fraccionamiento, para obtener niveles mas estables en sangre: no obstante, la guía fundamental tendrá que ser la respuesta clínica.
Precauciones
ansiedad por separacionLa población infantil de EUA toma cantidades importantes de psicofármacos, llegando a ser de 5%. La mayoría los recetan los pediatras y los médicos familiares, pero en un buen grupo el diagnostico, la indicación y el efecto terapéutico son dudosos. A pesar de las limitaciones de muchos psicofármacos, a menudo se recetan sin que exista un adecuado seguimiento y tampoco se define con precisión los síntomas que desean modificarse.
Antes de la prescripción de cualquier antidepresivo es importante realizar una minuciosa exploración medica, para valorar el estado de salud general de paciente y descartar trastorno metabólico, neurológicos, infecciosos y endocrinopatías, entre otros padecimientos que a menudo alteran el estado mental del menor. Cualquier trastorno físico o mental en el escolar se manifiesta como un problema de aprendizaje y conducta, por lo que se tiene que evitar el extendido concepto de que de que estos niños solo requieren clases extra por la tarde o una terapia familiar. Un problema en la práctica clínica cotidiana es que los niños son sometidos a tratamientos ineficaces durante años, sin la menor señal de cambio y con un importante déficit en el desarrollo del menor, por lo que deben evitarse.
Todos los antidepresivos pueden provocar conductas agresivas y autodestructivas, de modo que es importante una evaluación estrecha durante las primeras semanas de tratamiento.
Los niños, en especial los que presentan retardo mental, no tienen la capacidad para reportar los efectos colaterales, por lo que se exige una estricta vigilancia del medico cuando los prescriba. Se recomienda que conozca directamente del niño y sus efectos colaterales y terapéuticos, ya que es frecuente que solo interrogue a la madre sin haber visto siquiera al menor o sin lograr una adecuada comunicación.
En la mayoría de los casos los psicofármacos deben prescribirse como parte de un tratamiento integral y no como un tratamiento aislado o un factor curativo único. Ello exige una evaluación del medicamento por el resto de los terapeutas (lenguaje, aprendizaje) y por parte de los maestros y los padres.
No es conveniente aplicar fármacos a los niños con la perspectiva psicopatológica del adulto —- sea que se trate de un síndrome o de un síntoma —-, ya que el haber trasladado esa nosología directamente provoco un enorme desconcierto y dio lugar a tratamientos ineficaces.
No hay que olvidar que con la excepción de los antipsicóticos, los anticonvulsivos y los estimulantes, el resto de los psicofármacos tienen una capacidad terapéutica limitada en la infancia y en muchos casos su utilidad esta en entredicho.
Cualquier psicofármaco puede alterar la capacidad cognitiva, la atención, la concentración, el interés y la exploración del medio ambiente y la conducta familiar y escolar del menor, de manera que resulta de gran utilidad realizar un escrutinio tanto en la familia como en la escuela mediante escalas de valoración, para asegurarse de los cambios que se están provocando. Los fármacos que más dificultades ocasionan son los anticonvulsivos, los antidepresivos triciclico y los antipsicóticos; los dos últimos tienen un efecto anticolinérgico muscarinico, en especial las sobredosis. Es importante mantenerse alerta con todos los medicamentos que tengan un efecto sedante, ya que pueden abatir la motivación, el interés, la concentración y otros factores necesarios para la exploración del mundo extremo y propio del menor. Donde el problema se agrava es en el caso del retardo mental, que de suyo es limitante, por lo que agregar una sustancia que a determinada dosis dificulta todavía mas el aprendizaje y la capacidad de ejecución implica hundir aun mas al paciente en su ineficacia; por ello no deben prescribirse estos fármacos como sustituto de otros tratamientos, sino para que las relaciones humanas, la capacidad de trabajo, el aprendizaje y el intercambio social mejoren.
Como se menciono, la mayoría de los psicofármacos mejoran solo algunos síntomas y son pocos efectivos contra los síndromes: por ello, el tratamiento no debe oscurecer el cuadro nosológico de base, sea por sus efectos colaterales o por los terapéuticos; no obstante, poder eliminar algunos síntomas puede ser factor clave para el desarrollo del menor.
Hay que evitar el mito de que los psicofármacos se usan solo para trastornos orgánicos y la psicoterapia para trastornos por experiencias traumáticas o vivenciales; el ejemplo típico es que el síndrome de Down (obviamente orgánico) no responde al tratamiento farmacológico y si a la terapia conductual, en tanto que la enuresis idiopática responde a los psicofármacos como no lo hace a ninguna de los otros tratamientos.
No esta por demás insistir en cuan grave es dar un medicamento innecesario, como negarlo cuando realmente es de ayuda. No se deben prescribir medicamentos nuevos en el mercado, cuya valoración no este probada en los niños (esto es mas frecuente de lo que el medico se imagina).

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Resiliencia??

¿Qué es la resiliencia?

El término resiliencia tiene su origen en el mundo de la física. Se utiliza para expresar la capacidad de algunos materiales de volver a su estado o forma natural después de sufrir altas presiones deformadoras.

Resiliencia viene del latín resalire (re saltar). Connota la idea de rebotar o ser repelido. El prefijo re refiere la idea de repetición, reanimar, reanudar. Resiliar es, entonces,  desde el punto de vista psicológico, rebotar, reanimarse, ir hacia delante después de haber vivido una experiencia traumática.

 la noción de resiliencia se refiere al “proceso de poseer una buena tolerancia a situaciones de alto riesgo, demostrando un ajuste positivo en vista de la adversidad o el trauma, y manejando las variables asociadas al riesgo ante situaciones difíciles, como en los proceso de duelo.

La resiliencia es, pues, la capacidad del ser humano de enfrentar y sobreponerse a situaciones adversas – situaciones de alto riesgo (pérdidas, daño recibido, pobreza extrema, maltrato, circunstancias excesivamente estresantes, etc.) y generar en el proceso un aprendizaje, e inclusive una transformación. Supone una alta capacidad de adaptación a las demandas estresantes del entorno. La resiliencia genera la flexibilidad para cambiar y reorganizar la vida, después de haber recibidos altos impactos negativos.

Ahora, resiliencia no se trata de la capacidad de sufrir y aguantar como un estoico. Más que la capacidad de enfrentar y resistir maltratos, heridas, etc., la resiliencia es la capacidad de recuperar el desarrollo que se tenía antes del golpe. La resiliencia de la persona permite superar el trauma y reconstruir su vida. .

De modo que resiliencia no significa invulnerabilidad, ni impermeabilidad al estrés o al dolor, se trata más bien del poder de rebotar (bouncing back) y recuperarse después de experimentar duras adversidades y experiencias estresantes / traumáticas.

¿Cómo se desarrolla la resiliencia?

Ante todo diremos que no se nace resiliente. La resiliencia no es una especie de fortaleza biológica innata, tampoco se adquiere como parte del desarrollo natural de las personas. La resiliencia no es una competencia que se desarrolla fuera de contexto, por voluntad de la persona. No la construye la persona por sí sola sino que se da en relación con un ambiente determinado que rodea al individuo.

Por otra parte, no hay un patrón o fórmula fija para edificarla, sino que cada persona va desarrollándola de acuerdo a sus necesidades, y atendiendo a sus diferencias culturales, en función del contexto donde le toca vivir. En este sentido, el contexto cultural juega un papel fundamental en cómo cada persona percibe y lidia con la adversidad y las experiencias estresantes con que la vida la confronta. De modo que cada persona desarrolla sus propias estrategias para resiliar las experiencias traumáticas. De cualquier modo depende de cómo se de la interacción entre la persona y su entorno. Al respecto comenta Boris Cyrulnik: “La resiliencia se teje: no hay que buscarla sólo en la interioridad de la persona ni en su entorno, sino entre los dos, porque anuda constantemente un proceso íntimo con el entorno social”.

Según el neuropsiquiatra Boris Cyrulnik existen dos factores que propician la resiliencia en las personas:

  • Si la persona en su infancia temprana pudo tramar un principio de personalidad, a través de un apego seguro, el cual se  forja en la relación con el otro (cuidador), mediante una interacción e intercambio que teje la resiliencia desde la comunicación intrauterina, pasando por la conexión con el cuidador, especialmente la madre, que provee seguridad afectiva en los primeros años de vida. Este tipo de interacción se convierte en un mecanismo de protección.

Si luego del “estropicio” (experiencia traumática), se organiza alrededor de la persona, una red de “tutores del desarrollo”, vale decir, la posibilidad de agarrarse o sostenerse de alguien o algo. Este algo o alguien del cual asirse se convierte en un tutor de la resiliencia, que promueve o provoca el desarrollo psicológico sano y funcional después del trauma. Este cuidador actúa como el medio para que el niño desarrolle un sentido de vida e identidad.

Desarrollando resiliencia

elementos clave en el proceso.

  • Contexto familiar

En primer lugar diremos como lo expresa S. Sánchez:”La resiliencia es una característica que se puede aprender como producto de una interacción positiva entre el componente personal y ambiental de un individuo”. Este componente ambiental mencionado por Sánchez, lo constituye, en primera instancia la familia.

No hay duda que la mayor responsabilidad para la promoción de la resiliencia recae sobre la familia, es lo que va de la mano con las leyes del desarrollo y la ecología propias del ser humano. Y dentro de la familia, el principal rol promotor de la resiliencia, lo constituye la madre, como cuidadora principal. Es así como la interacción funcional o disfuncional de la madre con el niño, genera en este último los aprendizajes que conformarán la forma de vinculación afectiva y el estilo relacional de fortaleza o debilidad, que será la base para la actuación y respuestas del individuo ante los retos y demandas del entorno. En sintonía con esta línea de pensamiento, los resultados empíricos confirman que el tipo de vínculo afectivo edificado en los primeros años de vida, crean las bases para el desarrollo de una persona capaz y segura, con las fortalezas necesarias para enfrentar y sobreponerse a fuertes adversidades y experiencias traumáticas.

  • Tutores de resiliencia

Todos pueden hacerse resilientes, pues se trata de volver a unir, dentro de lo posible, las partes de la personalidad que fueron destrozadas por el trauma. Pero la sutura no es nunca perfecta y el destrozo deja rastros. Para volverse resiliente, es necesario encontrar cómo se impregnaron dentro de la memoria los recursos internos, cuál es el significado del trauma para uno, y cómo nuestra familia, nuestros amigos y nuestra cultura colocan alrededor del herido recursos externos que le permitirán retomar un tipo de desarrollo”.

Estos recursos externos que menciona Cyrulnik, sólo pueden ser aportados por los tutores de la resiliencia (familia, amigo, cultura). Agrega Cyrulnik: “Si la herida es demasiado grande, si nadie sopla sobre las brasas de resiliencia que aún quedan en su interior, será una agonía psíquica y una herida imposible de curar” (Cyrulnik, 2001). Al respecto comenta también Ma. Elena Fuente Martínez: “En este proceso de re-construccion la presencia de los otros es significativa, pues en soledad no es posible encontrar los recursos para sanar el dolor, necesitamos de otro para expresar, hablar, compartir, significar y construir acciones que permitan elaborar las experiencias dolorosas”.

  • Sentido de vida

Finalmente, dar un sentido a la vida constituye un elemento esencial que permite a la persona que ha sufrido un trauma sobreponerse. Al respecto dice Anna Forés: “Cuando la búsqueda de sentido tiene un desenlace favorable, entonces, la persona herida puede avanzar en su proceso de transformación”. Bien lo decía Nietzsche: “Quién tiene un porque vivir, encontrará un cómo”. O dicho en palabras del Dr. Stephen Covey:”Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaría perdido. El hombre que se hace consciente de su responsabilidad ante el ser humano que le espera con todo su afecto o ante una obra inconclusa, no podrá nunca tirar su vida por la borda. Conoce el «porqué» de su existencia y podrá soportar casi cualquier «cómo»”.

El ser humano vive permanentemente en busca de un significado que le de sentido a su vida y cuando no lo encuentra sucumbe ante las exigencias del entorno.

Dice al respecto un sobreviviente de los campos de concentración nazi, y sin duda un resiliente, el Dr. Victor Frankl: “Una persona que se proyecta hacia un sentido, que ha adoptado un compromiso por él, que lo percibe desde una posición de responsabilidad, tendrá una posibilidad de supervivencia incomparablemente mayor en situaciones límite que la del resto de la gente normal”.

El sentido devuelve, pues, a la persona inmersa en situaciones devastadoras y trágicas a abrirse a los aspectos positivos y  esperanzadores de la existencia.

Conclusiones:

  • Los estudios demuestran que cuando los niños logran establecer en sus  meses y años más tempranos, un vínculo seguro como apego  (seguridad, confianza en el  cuidador, etc.), esta condición actúa como un predictor de su capacidad de resiliencia. En este proceso la madre y el padre juegan un papel fundamental, aunque el niño no es sólo un “recipiente pasivo” en el proceso, sino que actúa como “coautor” junto con la madre y el padre, sin obviar el peso del contexto cultural.  Por el contrario, los estilos de apego inseguro, dificultan la aparición de la resiliencia, aunque este estilo de apego no debe ser visto, en términos deterministas, como una fatalidad, sino como un tendencia que puede ser revertida, si se aborda adecuadamente.
  • En el momento del trauma, la existencia de tutores de resiliencia, sirven como apoyo fundamental para ayudar al individuo a recuperar el sentido de la vida, se requiere de “alguien que les marque la vida en forma positiva, en el plano de los afectos”.
  • La evidencia empírica muestra que los niños resilientes, aquellos que lograron establecer un apego seguro, manifiestan tener competencias para la interacción personal, la socialización, la fortaleza para sobreponerse a las adversidades, la autorregulación afectiva, la orientación hacia los recursos sociales,  la autoestima sana, la creatividad y el ingenio para sortear obstáculos, entre otras.
  • “La resiliencia es un proceso dinámico, que tiene lugar a lo largo del tiempo, y se sustenta en la interacción existente entre la persona y el entorno, entre la familia y el medio social. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y personalidad de cada individuo, funcionalidad y estructura familiar”. (Alicia Engler)

Bibliografía:

  • Moneta María Eugenia, Apego, Resiliencia y Vulnerabilidad a Enfermar: Interacciones Genotipo-Ambiente. Gaceta de Psiquiatría Universitaria, Universidad de Chile, año 3, volumen 3, No. 3 septiembre de 2007.
  • Cyrulnik Boris, De Cuerpo y Alma, Gedisa, 2007
  • Entrevista a Boris Cyrulnik por Catherine Nay y Patrice De Meritens, Le Figaro Magazine, sábado 24 de julio de 1999. Edición Internacional.
  • Fuentes Ma. Elena, ¿Es posible la felicidad? Vínculo y apego, http://www.monografias.com/trabajos32/felicidad-posible/felicidad-posible.shtml
  • Domínguez J., Resiliencia Después del Huracán Katrina y Rita. En red: www. apa-helpcenter.org /articles/article.php?id=114 .Recuperado 9 de octubre de 2005.
  • Sánchez S. (2003). Resiliencia. Como generar un escudo contra la adversidad. Diario El Mercurio. En red www.resiliencia.cl/investig/ . Recuperado 12 de octubre de 2005.
  • Forés Anna, Pedagogía de la Resiliencia, Revista Misión Joven. No. 377 – 2008
  • Covey Stephen, El 8vo. Hábito, 2005
  • Frankl Victor, En el principio era el sentido, 2000
Posted in Uncategorized | Leave a comment

Que es el Trastorno Afectivo Estacional ??

earling_waking_by_equivoqueEste tipo de alteración en el afecto se presenta sobre todo en los meses de otoño e invierno, esta relacionado a menos horas de luz en el día y se piensa que el 6% de la población general la padece, tanto del genero masculino y femenino, así mismo de cualquier grupo de edad , principalmente de los 18 a los 30 años, como muchos otros trastornos del afecto, se confunde con otras enfermedades o simplemente no se diagnostica y no se toma en cuenta y como consecuencia no se trata adecuadamente.

Aquí dejo dos artículos que hablan de los síntomas y manejo de este tipo de patología del afecto para su revisión y recuerde que siempre debe ser diagnosticado por Medicos certificados para ejercer su profesión.

Saludos y Feliz Otoño.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional? (TAE)
Durante los meses de otoño e invierno, algunas personas sufren de síntomas de depresión que pueden aparecer en forma gradual o repentina. Estos síntomas a menudo disminuyen cuando llega la primavera y permanecen
desaparecen en el verano. Para algunas personas, éste es un signo de que sufren de TAE.
¿Cuáles son los síntomas del TAE?
Los síntomas del TAE por lo general aparecen durante los meses más fríos del otoño e invierno, cuando hay menor exposición a la luz del sol durante el día. Los síntomas de la depresión pueden ser leves a moderados,pero pueden llegar a ser graves.
Las personas que trabajan muchas horas en oficinas con pocas ventanas pueden experimentar síntomas todo el año, y algunos individuos pueden notar cambios en el estado de ánimo durante largos periodos de días
nublados.
Los síntomas pueden incluir, entre otros:
fatiga
falta de interés en actividades normales
aislamiento social
apetito exagerado con alto contenido cálorico o  por alimentos ricos en carbohidratos
aumento de peso
No todas las personas con TAE experimentan todos los síntomas. Por ejemplo, es posible que el nivel de energía sea normal, pero el deseo exagerado de carbohidratos sea intenso. A veces aparece un síntoma que es contrario a la norma, por ejemplo, la pérdida de peso.
En algunos pocos casos, la recaída anual puede presentarse durante el verano en lugar del otoño e invierno, posiblemente como respuesta a las altas temperaturas y a la humedad. Durante este periodo, la depresión tiende
a caracterizarse por insomnio, disminución del apetito, pérdida de peso y agitación o ansiedad.
¿Cómo se desarrolla el TAE?
El TAE está relacionado con un desequilibrio bioquímico en el cerebro causado por los días más cortos y la falta de luz solar en el invierno. Así como la luz del sol afecta las actividades de los animales según la estación,
el TAE puede ser un efecto de este cambio estacional de la luz en los seres humanos. Cuando cambian las estaciones, las personas sufren un cambio en sus relojes biológicos o ritmos diarios causando alteración en la rutina cotidiana.

El TAE también se ha asociado con la melatonina, una hormona relacionada con el sueño. Esta hormona, vinculada con la depresión, se produce en mayor proporción en la oscuridad. Se produce más melatonina cuando los días son más cortos y más oscuros.
Los investigadores han demostrado que la luz brillante influye en la química cerebral, aunque todavía se desconoce los medios exactos que afectan a las personas que lo padecen. Algunos estudios sugieren que cuanto
más lejos la persona vive del la línea ecuatorial, más posibilidades tiene de desarrollar el TAE. Por ejemplo, aproximadamente el 25 por ciento de la población en las latitudes del centro a norte de los Estados Unidos
sufren de depresión en el invierno o un nivel subclínico del TAE. Estas personas notan la reaparición de los síntomas parecidos al TAE todos los inviernos, pero continúan con su ritmo de vida normal.
Los meses más difíciles para las personas que sufren de TAE parecen ser enero y febrero. Se cree que los jóvenes y las mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar los síntomas. El TAE puede comenzar a cualquier
edad, pero la edad más común para su aparición es entre los 18 y 30 años.
¿Cómo se trata el TAE?
Los síntomas del TAE se pueden mejorar con un aumento en la exposición a la luz del sol. Se puede hacer una larga caminata al aire libre u organizar la casa u oficina de modo de quedar expuesto a una ventana durante el día.
Si los síntomas de depresión son graves y afectan considerablemente la vida diaria, la terapia con luz (fototerapia) puede ser una opción de tratamiento efectivo. Los investigadores han demostrado que la luz brillante influye en la química cerebral, aunque todavía se desconoce los medios exactos que afectan a las personas que lo padecen.
Este tipo de terapia consiste en exponerse a luz muy brillante (por lo general, de una lámpara fluorescente) entre 30 y 90 minutos diarios durante los meses de invierno. Estas sesiones de terapia con luz se utilizan más durante
la mañana.

Las sesiones de psicoterapia y, en algunos casos, la prescripción de antidepresivos son otras alternativas.

Si cree que sufre de TAE, es importante que busque la ayuda de un profesional médico calificado. El TAE puede ser diagnosticado erróneamente como problemas del tiroides, problemas del azúcar, mononucleosis infecciosa y otras infecciones virales, por lo que requiere una evaluación correcta. En algunas personas, el TAE puede confundirse con una enfermedad más grave como depresión severa o trastorno bipolar.

Sin embargo, si siente que la depresión es grave o experimenta pensamientos suicidas, consulte con un médico sobre las opciones de tratamientos o busque ayuda en la sala de emergencias más cercana.

Ningún análisis de sangre confirma la presencia del TAE. Sin embargo, un médico clínico calificado puede diagnosticar los síntomas y sugerir opciones de tratamiento. El TAE puede manejarse con éxito si se emplea el tratamiento adecuado.

Hablemos sobre
Trastorno Afectivo Estacional
© Copyright 2006 American Psychiatric Association
Éste es un ejemplar de una serie de folletos diseñados para reducir el estigma relacionado con las enfermedades
mentales, por medio del fomento del debate objetivo e informado de los trastornos y sus tratamientos
psiquiátricos. Este folleto tiene fines educativos y no necesariamente refleja la opinión o política de la American
Psychiatric Association. Para obtener más información, visite www.healthyminds.org.

EL TAE EN ADOLESCENTES

(Seasonal Affective Disorder)

Maggie comenzó su tercer año de la escuela secundaria con excelente energía. No tenía problemas para mantener al día su trabajo escolar y participaba en varias actividades después de la escuela. Pero después de las vacaciones por el Día de Acción de Gracias, comenzó a tener dificultad para terminar las lecturas asignadas y tenía que hacer más esfuerzo para trabajar bien. No podía concentrarse en clase y después de la escuela todo lo que quería hacer era dormir. Sus notas comenzaron a bajar y rara vez sentía ganas de socializar. Hasta entonces Maggie siempre había sido puntual, pero empezó a tener problemas para levantarse a tiempo para llegar a la escuela y durante el invierno tuvo muchos ausentes o llegó tarde muchos días.

ansiedad 3Al comienzo sus padres pensaron que ella estaba aflojando el ritmo de trabajo. Estaban molestos con ella, pero pensaron que se trataba sólo de una etapa – especialmente porque su energía finalmente regresó en la primavera. Pero cuando en noviembre volvió a sucederle lo mismo, sus padres la llevaron al doctor, quien le diagnosticó un tipo de depresión llamada trastorno afectivo estacional.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?

El trastorno afectivo estacional (TAE) es una forma de depresión que aparece en la mismo época cada año. Típicamente con el TAE, una persona sufre síntomas de depresión a medida que se acerca el invierno y las horas de luz se van reduciendo. Cuando la primavera regresa y los días vuelven a ser más largos, las personas que padecen de TAE experimentan alivio de sus síntomas y su estado de ánimo y nivel de energía se normalizan.

¿Cuáles son las causas del TAE?

Los expertos creen que en el TAE, de alguna manera la depresión está desencadenada por la respuesta del cerebro a la disminución de la exposición a la luz natural. Nadie entiende completamente cómo ni por qué sucede. Las teorías actuales sobre las causas del TAE se concentran en el papel que podría tener la luz solar en la producción en el cerebro de hormonas clave. Los expertos creen que dos sustancias químicas específicas en el cerebro, melatonina y serotonina, podrían estar involucradas en el TAE. Estas dos hormonas ayudan a regular los ciclos de sueño-alerta, la energía y el estado de ánimo. Los días más cortos y las horas de oscuridad más largas en el otoño y el invierno pueden causar un aumento en los niveles de melatonina y una disminución en los niveles de serotonina, que podrían crear condiciones biológicas para la depresión.

La melatonina está asociada con el sueño. El cuerpo produce esta hormona en mayores cantidades cuando hay oscuridad o cuando los días son más cortos. Este aumento en la producción de melatonina puede hacer que una persona se sienta somnolienta y letárgica. Con la serotonina, sucede lo opuesto – la producción de serotonina aumenta cuando una persona está expuesta a la luz solar, de modo que es probable que los niveles de serotonina sean más bajos durante el invierno, cuando los días son más cortos. Los niveles bajos de serotonina están asociados con depresión, de manera que aumentar la disponibilidad de serotonina ayuda a combatir la depresión.

¿Cuáles son los síntomas del TAE?

Una persona con TAE exhibirá varios cambios particulares en la manera en la que siente y actúa normalmente. Estos cambios ocurren en un patrón estacional predecible. Los síntomas del TAE y los de la depresión son iguales, pero una persona con TAE puede notar algunos o todos los síntomas siguientes:

  • Cambios en el estado de ánimo. La persona puede sentirse triste o irritable la mayoría del tiempo por lo menos durante 2 semanas en una época específica del año. Durante este tiempo, una chica o un chico pueden tener sentimientos de desesperanza o de no valer nada. Como parte del cambio del estado de ánimo que acompaña al TAE, las personas pueden ser autocríticas; demostrar mayor sensibilidad que lo usual a la crítica y llorar o molestarse más a menudo o con más facilidad.
  • Incapacidad para disfrutar. Una persona con TAE puede perder interés en las cosas que disfruta normalmente y sentirse incapaz de disfrutar de las cosas como antes. Las personas con TAE también podrían tener la sensación de no poder completar las tareas tan bien como antes y sentirse insatisfechos o culpables. Una persona con TAE podría perder interés en los amigos y dejar de participar en actividades sociales.
  • Poca energía. El cansancio inusual o la fatiga sin razón aparente son también parte del TAE y pueden hacer que las personas se sientan con poca energía.
  • Cambios en el sueño. La persona podría dormir mucho más de lo usual. Dormir demasiado puede hacer difícil para un estudiante con TAE levantarse y alistarse para la escuela en las mañanas.
  • Cambios en la alimentación. Los cambios en la alimentación y el apetito relacionados con el TAE pueden incluir ganas de consumir carbohidratos simples (como alimentos reconfortantes y azucarados) y la tendencia a comer de más. Este cambio en la alimentación podría resultar en aumento de peso durante los meses de invierno.
  • Dificultad para concentrarse. El TAE puede afectar la concentración e interferir con el rendimiento escolar y las notas. El estudiante podría tener más dificultad que lo usual para completar los deberes a tiempo o podría carecer de la motivación usual. Una persona con TAE podría notar que sus notas bajan, y los maestros podrían opinar que el estudiante parecería estar menos motivado o que se está esforzando menos en la escuela.
  • Disminución de las actividades sociales. Las personas con TAE pueden pasar menos tiempo con los amigos, en actividades sociales, o en actividades extracurriculares.

Los problemas causados por el TAE, como las notas más bajas que lo usual o menos energía para socializar con amigos, pueden afectar la autoestima y hacer que una persona se sienta frustrada, aislada y solitaria – especialmente si no se da cuenta de qué es lo que está causando los cambios en la energía, el estado de ánimo y la motivación.

Como otras formas de depresión, los síntomas del TAE pueden ser leves, graves, o de grado intermedio. Los síntomas más leves interfieren menos con la capacidad de la persona de participar en las actividades cotidianas, pero los más graves pueden interferir mucho más. El patrón estacional del TAE – el hecho de que los síntomas ocurren sólo durante unos pocos meses cada invierno (durante por lo menos 2 años seguidos) pero no durante las otras estaciones – es lo que lo distingue de las otras formas de depresión.

¿Quién padece de TAE?

El TAE puede afectar a adultos, adolescentes y niños. Se calcula que aproximadamente 6 de cada 100 personas (6%) tienen TAE. La prevalencia del TAE varía de una región a otra. Un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos reveló que las tasas de TAE fueron siete veces mayores entre las personas en New Hampshire que en Florida, lo que sugiere que cuanto más lejos de la línea ecuatorial vive una persona, más probable es que desarrolle TAE. Curiosamente, cuando las personas con TAE viajan a áreas de menor latitud durante el invierno (las personas que viven más al sur del ecuador tienen luz solar durante más horas del día durante los meses de invierno), no padecen de sus síntomas estacionales. Esto respalda la teoría de que el TAE está relacionado a la exposición a la luz solar.

La mayoría de las personas no sufre de depresión estacional, incluso si vive en áreas en las que los días son más cortos durante los meses de invierno. Los expertos no comprenden completamente por qué ciertas personas tienen más probabilidad de padecer TAE. Puede ser que algunas personas sean más sensibles que otras a las variaciones de luz y, por lo tanto, pueden experimentar cambios más dramáticos en la producción hormonal que depende de su exposición a la luz.

Como otras formas de depresión, las mujeres tienen una probabilidad cuatro veces mayor de desarrollar TAE que los hombres, lo mismo que las personas con parientes que han experimentado depresión. Además, la biología, la química cerebral, los antecedentes familiares, el medio ambiente y las experiencias de vida individuales pueden hacer que ciertas personas tengan más propensión a desarrollar TAE y otras formas de depresión.

Los investigadores continúan investigando las causas del TAE y por qué ciertas personas tienen más probabilidad que otras de padecerlo.

¿Cómo se diagnostica y trata el TAE?

Los médicos y profesionales de la salud mental diagnostican TAE después de una evaluación cuidadosa. También es importante hacerse un examen médico para asegurarse que los síntomas no se deban a una afección médica que necesite tratamiento. El cansancio, la fatiga y la falta de energía podrían ser señales de otra afección médica como por ejemplo hipotiroidismo, hipoglucemia, o mononucleosis. Hay otros trastornos médicos que pueden causar cambios en el apetito, el sueño o la fatiga excesiva.

Cuando se determina que una persona padece de TAE, los médicos podrían recomendar alguno de los siguientes tratamientos:

Mayor exposición a la luz. Ya que los síntomas de TAE son desencadenados por falta de exposición a la luz y tienden a desaparecer por sí solos cuando aumenta la luz disponible, el tratamiento para el TAE a menudo involucra una mayor exposición a la luz durante los meses de invierno. Para una persona que tiene síntomas leves, podría ser suficiente pasar más tiempo al aire libre durante las horas de luz natural, tal vez haciendo ejercicio al aire libre o dando una caminata diaria. Las bombillas de luz de espectro completo (luz natural) que se pueden usar en lámparas regulares pueden ayudar a traer un poco más de luz natural a la casa en los meses de invierno y podría ayudar a aliviar los síntomas leves.

Terapia de luz (o fototerapia). Los síntomas más severos del TAE se pueden tratar con terapia de luz (también llamada fototerapia). La terapia de luz incluye el uso de una luz especial que simula la luz de día. Se coloca una caja o panel de luz especial sobre una mesa o escritorio y la persona se sienta delante de la luz durante un periodo corto de tiempo todos los días (más o menos 45 minutos al día, usualmente en la mañana). La persona debe mirar de reojo hacia la luz ocasionalmente y no de frente durante períodos largos (para que la luz actúe, tiene que ser absorbida a través de la retina). Los síntomas tienden a mejorar en unos pocos días en algunos casos o en unas pocas semanas en otros. Generalmente, los médicos recomiendan utilizar la terapia de luz hasta que la luz natural exterior sea suficiente.

Como en el caso de cualquier tratamiento médico, la terapia de luz debe ser utilizada bajo la supervisión de un médico. Las personas con otro tipo de trastorno depresivo, piel sensible a la luz, o condiciones médicas que hagan que los ojos sean vulnerables al daño causado por la luz, deben usar la terapia de luz con cautela. Las luces que se utilizan para la fototerapia para el TAE deben filtrar y eliminar los rayos ultravioleta dañinos. No se deben utilizar camas o cabinas para bronceado para aliviar los síntomas del TAE. Algunos efectos secundarios leves de la fototerapia podrían incluir dolor de cabeza o fatiga visual.

Terapia de conversación. Para el tratamiento del TAE también se utiliza la terapia de conversación (psicoterapia). La terapia de conversación se concentra en examinar los pensamientos y sentimientos negativos asociados con la depresión y ayuda a aliviar la sensación de aislamiento o soledad que sienten a menudo las personas con depresión. El apoyo y la guía de un terapeuta profesional pueden ser beneficiosos para una persona con TAE. La terapia de conversación también puede ayudar a la persona que padece de TAE a informarse sobre su condición y a entenderla mejor así como a aprender qué hacer para prevenir o minimizar las ocurrencias de depresión estacional.

Medicamentos. Los médicos también podrían recetar medicamentos para adolescentes con TAE. Los medicamentos antidepresivos ayudan a regular el equilibrio de serotonina y otros neurotransmisores en el cerebro, que afectan el estado de ánimo y la energía. Los medicamentos deben ser recetados y controlados por un médico. Si tu médico receta medicamentos para el TAE u otra forma de depresión, asegúrate de comunicarle si estás tomando alguna otra medicación o remedios, incluyendo medicamentos de venta sin receta o medicamentos a base de hierbas. Éstos podrían interferir con los medicamentos recetados.

Cómo enfrentarse al TAE

Cuando se presentan los síntomas del TAE por primera vez, pueden resultar confusos tanto para la persona con TAE como para familiares y amigos. Algunos padres o maestros podrían pensar equivocadamente que los adolescentes con TAE están aflojando el ritmo de trabajo o que no se están esforzando. Si piensa que tienes algunos de los síntomas del TAE, habla con tus padres, consejero u otro adulto de confianza sobre lo que estás sintiendo.

Si te han diagnosticado TAE, hay varias cosas que puedes hacer para ayudar:

  • Sigue las recomendaciones del tratamiento médico.
  • Aprende todo lo que puedas sobre el TAE y explica el trastorno a otros para que puedan ayudarte.
  • Haz bastante ejercicio, especialmente al aire libre. El ejercicio puede mejorar el estado de ánimo.
  • Pasa tiempo con amigos y seres queridos que comprenden lo que te está sucediendo – ellos pueden ayudarte brindándote el contacto personal y una sensación de conexión.
  • Sé paciente. No esperes que los síntomas desaparezcan inmediatamente.
  • Solicita ayuda con la tarea para el hogar y otros deberes si la necesitas. Si sientes que no puedes concentrarte, recuerda que es parte del trastorno y que las cosas mejorarán. Habla con tus maestros y prepara un plan para completar tus deberes.
  • Aliméntate bien. Podría ser difícil, pero evitar los carbohidratos simples y las meriendas azucaradas y mantener una dieta que incluya abundantes cereales integrales, verduras y frutas pueden ayudarte a largo plazo.
  • Establece una rutina de sueño. Si te acuestas todos los días a la misma hora podrás aprovechar los beneficios para la salud mental que proporciona la luz natural.

Toda forma de depresión puede ser grave. Si piensas que tienes síntomas de cualquier tipo de depresión, habla con alguien que pueda ayudarte a obtener tratamiento.

Revisado por: D’Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: octubre de 2010

Posted in Uncategorized | 2 Comments

El Peritaje Psiquiátrico

Este es un resumen breve de lo que hacemos como expertos en el área de la psiquiatria y las situaciones legales.

Es un extracto de un artículo muy interesante y completo de la siguiente fuente a quien se le da el credito:  Dr. Jesús Sanchez , si gusta leer el artículo completo lo puede conseguir en la siguiente dirección de internet.

http://sanliz.com/content/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=14

(LA PERICIA PSIQUIÁTRICA)
 (LA EXPERTICIA PSIQUIÁTRICA)

Es un documento elaborado por psiquiatras, donde se expresa el resultado de la exploración especializada de las condiciones mentales de una persona, que ha sido ordenada por un juez para él decidir acerca de algunas de las siguientes circunstancias:

  • la posible responsabilidad por un hecho delictivo
  • las consecuencias emocionales de este hecho
  • la capacidad para el ejercicio de derechos civiles

En el peritaje psiquiátrico (experticia psiquiátrica o pericia psiquiátrica) se trata de evaluar a una persona que ha delinquido, para establecer si existe  o no  nexo entre el delito y una enfermedad mental; se expresa en la experticia si algún estado psíquico anormal pudo hacer que el indiciado o acusado fuera incapaz de apreciar el carácter ilícito del acto.

Entre los problemas que corresponde participar se encuentran:

  • la imputabilidad
  • el estado mental en un momento determinado
  • el internamiento de un inimputable o de un imputable disminuido
  • aplicación de estatuto de menores
  • custodia de seguridad
  • anticipada libertad de un penado
  • capacidad negocial
  • capacidad procesal
  • incapacitación
  • divorcio (Téllez Carrasco P. 1985)

En la lista se encuentran los motivos que llevan al juez a ordenar la realización de una experticia o peritaje psiquiátrico, documento que le será de utilidad para tomar sus decisiones.

La pericia psiquiátrica generalmente es realizada por dos psiquiatras, que actúan bajo fe de juramento, lo que los convierte en funcionarios de la administración de justicia, por lo que deben evitar infidencias; el juzgado puede solicitar ampliaciones y aclaraciones de lo informado. En condiciones excepcionales, en que no se encuentren psiquiatras en la jurisdicción donde debe realizarse el peritaje psiquiátrico, este puede ser realizado por médicos no psiquiatras. La condición ideal es cuando el peritaje se realiza por dos psiquiatras que cuentan con formación, experiencia,  entrenamiento, en psiquiatría forense. Cuando el juez no queda conforme con la pericia y sus conclusiones puede recurrir a nuevos peritos. Además es importante destacar que el informe pericial psiquiátrico  no es vinculante, por lo que el juez no está obligado a acatar lo allí  expresado, en todo caso, si el juez no lo toma en consideración está obligado a razonar los motivos.

En EEUU los abogados han argumentado que es necesaria la supervisión del examen, para proteger los derechos del cliente y asegurar un reporte exacto de los hallazgos. Han propuesto que ellos deben estar presentes como observadores no participantes durante la evaluación psiquiátrica de sus clientes,  como otra alternativa la grabación en video del examen. Los psiquiatras han respondido que la presencia del abogado, o la grabación durante la evaluación forense, podrían introducir factores contaminantes y deteriorantes de la validez del examen. Los abogados han insistido en que su presencia tiene un doble propósito, proteger al examinado contra preguntas inadecuadas y  proporcionar tranquilidad y apoyo para hacer la experiencia más tolerable a su cliente. Los abogados creen que la supervisión promueve la integridad de la función del proceso judicial de encontrar la verdad y salvaguardar los derechos del examinado. La corte se ha encontrado dividida acerca de este asunto; algunos han opinado que la validez de un examen psiquiátrico depende de la comunicación persona a persona entre médico y paciente. La presencia intrusiva de un abogado puede alterar la intimidad necesaria para una evaluación útil, y podría servir para transformar el examen en un procedimiento adverso.  La corte suprema de EEUU expresó que, “La presencia de un apoderado durante la entrevista psiquiátrica podía contribuir poco y podría alterar seriamente el examen”.

La APA ha recomendado, que la supervisión del examen psiquiátrico dependa de la espontaneidad del examinador para conducir la evaluación bajo tales condiciones; se presume que un psiquiatra que se encuentra confortable con la supervisión será menos afectado por ella.

La pericia psiquiátrica generalmente es realizada por dos psiquiatras, que actúan bajo fe de juramento, lo que los convierte en funcionarios de la administración de justicia, por lo que deben evitar infidencias; el juzgado puede solicitar ampliaciones y aclaraciones de lo informado. En condiciones excepcionales, en que no se encuentren psiquiatras en la jurisdicción donde debe realizarse el peritaje psiquiátrico, este puede ser realizado por médicos no psiquiatras. La condición ideal es cuando el peritaje se realiza por dos psiquiatras que cuentan con formación, experiencia,  entrenamiento, en psiquiatría forense. Cuando el juez no queda conforme con la pericia y sus conclusiones puede recurrir a nuevos peritos. Además es importante destacar que el informe pericial psiquiátrico  no es vinculante, por lo que el juez no está obligado a acatar lo allí  expresado, en todo caso, si el juez no lo toma en consideración está obligado a razonar los motivos.

En EEUU los abogados han argumentado que es necesaria la supervisión del examen, para proteger los derechos del cliente y asegurar un reporte exacto de los hallazgos. Han propuesto que ellos deben estar presentes como observadores no participantes durante la evaluación psiquiátrica de sus clientes,  como otra alternativa la grabación en video del examen. Los psiquiatras han respondido que la presencia del abogado, o la grabación durante la evaluación forense, podrían introducir factores contaminantes y deteriorantes de la validez del examen. Los abogados han insistido en que su presencia tiene un doble propósito, proteger al examinado contra preguntas inadecuadas y  proporcionar tranquilidad y apoyo para hacer la experiencia más tolerable a su cliente. Los abogados creen que la supervisión promueve la integridad de la función del proceso judicial de encontrar la verdad y salvaguardar los derechos del examinado. La corte se ha encontrado dividida acerca de este asunto; algunos han opinado que la validez de un examen psiquiátrico depende de la comunicación persona a persona entre médico y paciente. La presencia intrusiva de un abogado puede alterar la intimidad necesaria para una evaluación útil, y podría servir para transformar el examen en un procedimiento adverso.  La corte suprema de EEUU expresó que, “La presencia de un apoderado durante la entrevista psiquiátrica podía contribuir poco y podría alterar seriamente el examen”.

La APA ha recomendado, que la supervisión del examen psiquiátrico dependa de la espontaneidad del examinador para conducir la evaluación bajo tales condiciones; se presume que un psiquiatra que se encuentra confortable con la supervisión será menos afectado por ella.

el testimonio del experto en psiquiatría es importante por dos razones:
1° el psiquiatra en virtud de su entrenamiento especial conoce cuales preguntas hacer al acusado, con el fin de obtener información importante y relevante acerca de su salud mental.
2° el psiquiatra puede expresar la información en términos del cuerpo de conocimientos de la especialidad, y puede responder las preguntas formuladas por la sociedad referentes a enfermedad, capacidad, deterioro de la libertad (el autor se refiere a la libertad para actuar del examinado de acuerdo y determinado por  sus condiciones mentales).

Sólo un psiquiatra clínico, con experiencia en hospicios, puede ser idóneo para desempeñarse como perito psiquiatra forense, verifica hechos mentales, establece sus particularidades, sus orígenes, su futuro, sus consecuencias y sus relaciones con otros hechos, para luego explicarlo al juez, ser perito es ser asesor. Algunos califican a este perito como un testigo calificado postfacto porque no es presencial. Al perito psiquiatra se le debe exigir “técnica, sabiduría y arte”. Desde la óptica ética al perito psiquiatra forense se le ha de exigir honestidad, idoneidad, imparcialidad, confidencialidad y discreción. El perito se debe distinguir por su prudencia, equilibrio, sensatez y moderación. El perito es responsable de su peritaje. Por falencias en su labor pericial, el experto puede ser acusado de diversos delitos, quizás dolosos, como falso testimonio, o quizás culposos, como imprudencia, o negligencia, o impericia (Julio R. Zazzali 2006).

El proceso de peritaje comprende las siguientes fases:
a) Comisión
b) Aceptación
c) Juramentación
d) Realización
e) Informe

Los médicos que han sido designados como peritos pueden aceptar o excusarse, en este último caso deben ajustarse a lo estipulado en la ley. En los lugares donde existen psiquiatras forenses al servicio de las instituciones judiciales, este procedimiento de designación de peritos aquí descrito ocurre con poca frecuencia.

Es imperativo que el perito psiquiatra explique su función al evaluado y le informe:
–    las finalidades del examen

  • los límites de la confidencialidad
  • el destino de la información obtenida
  • que es un perito designado, no es abogado ni juez

Antes de la redacción del informe, el expediente debe ser leído con detenimiento, cualquier dato que resulte contradictorio puede ser importante para las conclusiones y por supuesto motivo de estudio y consideración (Sánchez Peláez  A. 1966). El resto de la información debe provenir del examinado y cada vez que sea posible de sus familiares o amigos.

Con frecuencia el procesado mantiene oculta la realidad sobre si mismo y deforma voluntariamente como ocurrieron los hechos, llega inclusive a dar versiones diferentes del mismo hecho, con omisión de su responsabilidad y sus motivaciones, inventa síntomas y enfermedades para justificar sus actos. Puede ocurrir, que reos sean entrenados por sus defensores o personas duchas en el arte de engañar, o simplemente por compañeros de presidio, para que se declaren enfermos mentales, o no, según convenga (Salazar Medina G. y col.1978).

Hay quienes recomiendan la realización del examen físico con énfasis en los aspectos neurológicos, sin embargo, esto debe ser realizado por un médico internista y/o por un neurólogo, para aumentar la confiabilidad en los posibles hallazgos.

Con frecuencia puede resultar necesario que se realicen exámenes de laboratorio, cromosómicos, electroencefalográficos, imagenológicos, y psicológicos.

El informe pericial psiquiátrico comienza al identificar el juzgado que ha ordenado la pericia, seguido por los datos relativos a la identificación del evaluado: nombre, edad, sexo, estado civil, nacionalidad, lugar de nacimiento, lugar de residencia, profesión, escolaridad, religión. Debe también mencionarse el lugar, la fecha, las circunstancias que están rodeando la evaluación y las fuentes de información.

La versión de los hechos es otro aparte importante que debe estar presente en el informe, es de gran ayuda tanto para los peritos como para el juez, debe escribirse textualmente.

El resto de la información que debe estar en el informe, corresponde en muchos aspectos a lo que se encuentra en una historia clínica psiquiátrica, como son antecedentes familiares y antecedentes personales. Deben destacarse los antecedentes prenatales, obstétricos, perinatales, de alimentación, hábitos, sueño, convulsivos, y cualquier otra manifestación correspondiente a epilepsia, alteraciones de conciencia, patológicos en general, enfermedades mentales en particular, quirúrgicos, traumáticos, escolaridad, laborales, sexuales, maritales, consumo de drogas lícitas o ilícitas, delictivos.

El examen mental es un elemento de importancia primordial en la evaluación y el informe pericial que se presenta. Debe usarse un vocabulario que pueda ser entendido por el juez; si resulta indispensable el uso de palabras técnicas, éstas deben aclararse para que puedan ser entendidas.

El examen mental debe referirse al momento (fecha y hora) en que el perito se encuentra frente a su examinado y debe incluir, estado de conciencia, atención, actitud ante el examinador, arreglo personal, orientación, percepción, pensamiento, juicio, afectividad, memoria, inteligencia, motricidad, biotipo.

La opinión del psiquiatra se basa,  se construye, a lo largo de las entrevistas clínicas, la realización de test proyectivos puede ser de gran ayuda, es del campo de participación del psicólogo.

En el examen mental se valora el estado concreto del evaluado, se aclara en que medida la enfermedad mental afecta las diversas funciones psíquicas en ese momento en particular. Se ha encontrado,  que algunos de los evaluados por enfermedad mental habían respondido a alucinaciones auditivas imperativas para cometer sus crímenes. Las alucinaciones imperativas pueden llevar a automutilación y a la muerte. Muchos de los alucinados niegan las alucinaciones y las hacen indetectables para los examinadores. La presencia de autoinculpación y autoreproches puede servir como indicador para la necesaria investigación de alucinaciones imperativas; la presencia de desorientación o alteraciones de memoria,  obliga a pensar e investigar las posibles alteraciones de la conciencia. Cuando se hable de trastorno emocional intenso, el experto lo debe trasladar a una categoría diagnóstica psiquiátrica que haga comprensible los hechos ocurridos.

Las conclusiones deben expresar el resultado de la evaluación psiquiátrica realizada, en lenguaje inteligible para quien no sea experto. El informe debe llegar a conclusiones claras en lo que se refiere a las condiciones mentales del individuo, que le permitan al juez su interpretación adecuada.

  • Debe quedar expresado lo referente a peligrosidad sucesiva, sobre todo si está en relación con patología mental.

 

  • Si requiere tratamiento especializado también debe ser mencionado, así como el tipo de tratamiento según el criterio del perito. Se debe recordar que el perito  no es tratante.
  • Si resultan necesarias otras evaluaciones  deben ser recomendadas.

 

  • Deben responderse las preguntas que fueron formuladas por el juez cuando ordenó la realización de la pericia psiquiátrica.

Existen criterios discrepantes acerca de si debe incluirse la opinión del perito en lo que se refiere a la responsabilidad y la imputabilidad del examinado.

Bursten B. en 1982 opinó que el testimonio psiquiátrico puede limitarse al diagnóstico y descripción de las condiciones mentales. Se corre el riesgo de que si el testimonio psiquiátrico no está enmarcado en los parámetros legales, puede ser muy dramático y persuasivo, pero legalmente irrelevante.

El Insanity Defense Work Group (1983) opina que los psiquiatras son expertos en una especialidad médica, no en leyes, por lo que el psiquiatra debe presentar información y opinión acerca del estado mental del acusado y sus motivaciones para la conducta, así como explicar en detalles sus condiciones médico-psiquiátricas. Por supuesto el psiquiatra debe testificar  acerca del diagnóstico psiquiátrico del acusado en términos clínicos y comunes, con la intención de permitir al juez llegar a conclusiones en lo que él  es experto.

Según Serpa R. (1982) en el proceso de llegar a las conclusiones de un dictamen, el médico deberá dar un concepto sobre la capacidad de comprensión de la ilicitud y de la capacidad de determinarse de acuerdo con ella. Este concepto no es estrictamente médico, y desde el punto de vista de la medicina es muy posible que no pueda darse con certeza científica.

En las pautas para la defensa por enfermedad mental elaboradas por el American Law Institute, tres preguntas deben realizarse en la pericia psiquiátrica:

1) ¿El acusado sufrió de una enfermedad mental en el momento del delito?

2) Si la primera pregunta es respondida afirmativamente, ¿puede esta enfermedad disminuir  la capacidad de apreciar la perversidad o criminalidad del hecho?

3) Si la primera pregunta es respondida afirmativamente ¿puede esta enfermedad disminuir  la capacidad de mantener su conducta dentro de los requerimientos de la ley? (Bursten B. 1982).

Estas tres preguntas resultan muy interesantes y sus respuestas aumentan el valor de la pericia psiquiátrica, por lo que deben ser tomadas en consideración cuando participamos en un acto de esta naturaleza.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Hipocondriaco??

Para nosotros como psiquiatras, la hipocondría pertenece a un grupo de trastornos que según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos Mentales (DSM), son los trastornos Somatomorfos, diganse los siguientes.-

El trastorno de somatización (anteriormente histeria o síndrome de Briquet) es un trastorno polisintomático que se inicia antes de los 30 años, persiste durante varios años y se caracteriza por una combinación de síntomas gastrointestinales, sexuales, seudoneurológicos y dolor. El trastorno somatomorfo indiferenciado se caracteriza por síntomas físicos no explicados, que persisten al menos 6 meses y que son insuficientes para establecer el diagnóstico de trastorno de somatización. El trastorno de conversión consiste en síntomas o disfunciones no explicadas de las funcio-nes motoras voluntarias o sensoriales, que sugieren un trastorno neurológico o médico. Se considera que los factores psicológicos están asociados a los síntomas o a las disfunciones. El trastorno por dolor consiste en la presencia de dolor como objeto predominante de atención clínica. Además, se considera que los factores psicológicos desempeñan un papel importante en su inicio, gravedad, exacerbación o persistencia. La hipocondría es la preocupación y el miedo de tener, o la idea de padecer, una enfermedad grave a partir de la mala interpretación de los síntomas o funciones corporales. El trastorno dismórfico corporal es la preocupación por algún defecto imaginario o exage-rado en el aspecto físico.

La característica común de los trastornos somatomorfos es la presencia de síntomas físicos que sugieren una enfermedad médica (de ahí el término somatomorfo) y que no pueden explicarse completamente por la presencia de una enfermedad, por los efectos directos de una sustancia o por otro trastorno mental (p. ej., trastorno de angustia). Los síntomas deben producir malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. A diferencia de lo que ocurre en los trastornos facticios y en la simulación, los síntomas físicos no son intencionados (p. ej., bajo control voluntario). Los trastornos somatomorfos se diferencian de los factores psicológicos que afectan el estado físico por la ausencia de una enfermedad médica diagnosticable que pueda explicar por completo todos los síntomas físicos. La agrupación de estos trastornos en un único grupo está basada más en la utilidad (p. ej., la necesidad de excluir enfermedades médicas ocultas o etiologías inducidas por sustancias) que en las hipótesis sobre etiologías o mecanismos compartidos. Estos trastornos se observan con bastante frecuencia en los centros hospitalarios.

¿Qué es la hipocondria?

Una excesiva preocupación por la enfermedad, por los síntomas a padecerla, “enfermos imaginarios”, miedo a la muerte, etc.  Hay muchas formas de referirse a una conocida obsesión que experimentan algunas personas: la hipocondría.

¿Cuáles son las causas de la hipocondría?
Entre los factores que facilitan el inicio de los cuadros de hipocondría, suelen citarse los siguientes:

1)Experiencias previas con efectos sensibilizadores(p.ej. conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco…) y factores de aprendizaje en relación al propio cuerpo (fundamentalmente costumbres sociales en la expresión emocional de la enfermedad y las reacciones a ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes).

2) Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad. Además de una atención selectiva a aspectos negativos y tendencia a confirmar estas creencias erróneas.

3) La presencia de un incidente crítico externo (muerte de un familiar, información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer) o interno (estado de ánimo negativo) suele activar estas creencias y comportamientos arriba señalados, desencadenándose así los componentes característicos de la hipocondría.

Test hipocondría

Conteste con la mayor sinceridad a las cuestiones planteadas. Si contesta afirmativamente cuente 1 punto.

1-      Noto constantemente una preocupación por mi cuerpo o por padecer diferentes enfermedades.

2-      He notado, en ocasiones, que sobrevaloro algunos síntomas que presento. Luego me doy cuenta que no era “nada”.

3-      Me descubro pendiente de mis latidos cardiacos: valoro su frecuencia o intensidad.

4-      Arropo excesivamente a mis hijos, hasta el punto que se quejan de tener calor con mucha frecuencia.

5-      Doy demasiada importancia a los aspectos “negativos” de la vida. Los “positivos” me parecen escasos.

6-      Las noticias sobre salud en los medios de comunicación me producen una extraña combinación de interés y ansiedad.

7-      Unos de mis temas favoritos: la salud.

8-      En ocasiones me he palpado tanto los ganglios (de cualquier parte del cuerpo) que me han llegado a doler.

9-      Cuando pienso en mi salud me cambia el estado de ánimo.

10-  En alguna ocasión he ido tantas veces al médico que él se ha acabado enfadando.

11-  Estoy de baja con mucha frecuencia casi siempre con diagnósticos distintos.

12-  Alguno de mis padres (padre o madre) le daba mucha importancia a la salud

Resultados:

1-3 puntos: Muestra cierto interés mórbido por su salud. No llega a ser hipocondríaco pero, seguramente, esta preocupación no le deja disfrutar de la vida y de la salud que tiene. Reflexione sobre ello.

4-7 puntos: Es un estado que ya demuestra excesiva preocupación por su salud que, probablemente, no está justificado. Una reorientación de sus temores por parte de un profesional le haría ganar en salud mental

8-12 puntos: Tal preocupación polariza de tal manera su vida que le inhabilita para hacer una vida normal. Busque ayuda profesional de manera urgente.

Se conoce por hipocondría a aquella enfermedad en la que, el paciente, cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave, aunque no existan síntomas reales de la misma o, al menos, tenga algunos dolores que no se relacionen en nada con aquelo que teme.

Estas personas se caracterizan porque intentan lamentarse con todos aquellos sujetos que se encuentren en su camino, contándoles lo mal que se sienten, lo que les cuesta sentirse bien consigo mismos, o incluso lo que les cuesta en sí dar con un especialista que les ayude de verdad.

Ven problemas donde no los hay, dolores donde realmente no los había, y sienten que se van a morir de un momento a otro: palpitaciones, sudores, mareos, dolores de cabeza…

Creen que los médicos no dicen la verdad, que o les mienten o les ocultan algo, y van de especialista en especialista tratando de escuchar precisamente lo que quieren oír, e incluso llegan a manejar el argot médico casi mucho mejor que éste.

El temor pasa a obsesión, y de ahí a prácticamente un sin vivir diario donde la preocupación por tener una enfermedad eliminan las ganas de disfrutar de la vida y de esos pequeños momentos que ésta nos brinda.

Conoce los síntomas de la hipocondría

La persona hipocondríaca dirige toda su atención a las más mínimas manifestaciones orgánicas o funcionales de su cuerpo, tales como latidos, molestias, dolores, picores, cambios en la piel… fijándose principalmente por la cabeza y el cuello, los órganos del vientre, el tórax y la espalda, las piernas, los brazos, y finalmente los genitales.

Se caracteriza porque observa su cuerpo de manera excesiva con el objetivo expreso de detectar algo anómalo, teniendo un interés casi morboso por todo tipo de informaciones médicas, y desconfían del médico, prefiriendo diagnosticarse ellos mismos. Y es que si descbren cualquier síntoma, siempre tenderán a pensar que están ante algo grave…

Sin embargo, sus molestias suelen desaparecer cuando están mucho más relajados y su mente distraída.

Distintos tipos de hipocondría

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas somáticos (Criterio A).

La exploración física no identifica enfermedad médica alguna que pueda explicar la preocupación del enfermo o los signos o síntomas que presenta (aunque puede existir una enfermedad médica concomitante).

El miedo injustificado o la idea de padecer una enfermedad persisten a pesar de las explicaciones médicas (Criterio B). Sin embargo, la creencia no es de tipo delirante (p. ej., el individuo puede aceptar la posibilidad de que está exagerando la magnitud de la enfermedad o de que ésta no existe).

La creencia no se circunscribe sólo a una preocupación por la apariencia física (como ocurre en el trastorno dismórfico corporal) (Criterio C).

La preocupación por los síntomas somáticos provoca malestar clínicamente significativo o de-terioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto (Criterio D) y persiste durante al menos 6 meses (Criterio E).

Esta preocupación no se explica mejor por trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de angustia, trastorno depresivo mayor, ansiedad por separación u otro trastorno somatomorfo (Criterio F).

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (p. ej., latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (p. ej., pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (p. ej., «corazón cansado», «venas dolorosas»).

El individuo atribuye estos síntomas o signos a la enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su significado, su autenticidad y su etiología. Las preocupaciones pueden centrarse en un órgano específico o en una enfermedad en particular (p. ej., miedo a padecer una enfermedad cardíaca).

Las exploraciones físicas, repetidas, las pruebas diagnósticas y las explicaciones del médico no consiguen aliviar la preocupación del paciente. Por ejemplo, un individuo con miedo a padecer una enfermedad cardíaca no se tranquiliza aunque sepa que las exploraciones físicas, los electrocardiogramas e incluso las angiografías son totalmente normales.

Las personas que sufren este trastorno pueden alarmarse con la lectura o los comentarios sobre enfermedades, con las noticias de que alguien se ha puesto enfermo o incluso por la observación de lo que ocurre en su propio cuerpo.

La preocupación sobre la enfermedad se convierte a menudo en la característica central de la autopercepción del individuo, en un tema reiterado de conversación, y en una respuesta a las situaciones de estrés.

Sin embargo, debido a que estos individuos presentan una historia de quejas múltiples sin base física clara, pueden ser sometidos a reconocimientos superficiales que pasen por alto la presencia de una enfermedad médica. Las relaciones sociales están limitadas por las preocupaciones que el individuo tiene por su enfermedad y por las demandas de tratamiento y consideración especiales. Las relaciones familiares pueden asimismo alterarse, ya que todo se centra en el bienestar del enfermo. El trabajo puede no estar afectado si el paciente limita su preocupación a los horarios «no laborables». Sin embargo, lo más frecuente es que su actividad productiva se encuentre también muy limitada. En casos más graves el individuo con hipocondría puede llegar a la invalidez total.

Las enfermedades graves, particularmente en la infancia, y los antecedentes de alguna enfer-medad en miembros de la familia se asocian a la aparición de hipocondría. Se cree que las situaciones de estrés psicosocial, sobre todo la muerte de alguna persona cercana, pueden precipitar la aparición de este trastorno. Las personas con hipocondría a menudo presentan también otros trastornos mentales (especialmente trastornos de ansiedad y depresivos).

El diagnóstico de hipocondría debe hacerse con mucho cuidado si las ideas del paciente sobre la enfermedad se ven reforzadas por curanderos que no están de acuerdo con las explicaciones y las exploraciones médicas.

El trastorno afecta por igual a varones y mujeres.

En la práctica médica la prevalencia se encuentra entre un 4 y un 9 %.

La hipocondría puede iniciarse a cualquier edad; sin embargo, lo más frecuente es que empiece en los primeros años de la vida adulta. El curso es generalmente crónico, con períodos de mayor o menor intensidad, aunque algunas veces es posible que el individuo se recupere totalmente. El inicio agudo, la comorbilidad, la ausencia de trastornos de la personalidad y la ausencia de una ganancia secundaria son indicadores de buen pronóstico. Debido a su cronicidad, algunos autores consideran que este trastorno posee características de «rasgo» (preocupación persistente, con quejas de tipo somático, centrada en síntomas físicos).

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Depresión Postparto

Al final la fuente como siempre, buen inicio de Semana!

Depresión Postparto

Introducción

La depresión postparto consiste en el desarrollo de una depresión en la madre tras el nacimiento de su hijo. A veces, esta depresión puede tener una fácil explicación, bien porque el hijo no ha sido deseado o porque no es normal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión parece no tener sentido: ” Deseaba tanto tener este hijo y ahora que lo tengo me siento completamente desdichada”, “¿Qué me está pasando?”, “El parto fue magnífico, mucho mejor de lo que esperaba, y todo el mundo se portó maravillosamente conmigo, especialmente mi marido. Yo debería dar saltos de alegría”, “Tenía miedo que el bebé tuviera algún defecto al nacer, pero es perfecto”, ” Entonces, ¿Porqué no lo estoy disfrutando?, Quizás no valgo para ser madre”.

Estas mujeres no son unas desagradecidas o unas malas madres sino que están experimentando una de las complicaciones más frecuentes del parto, la depresión postparto, un trastorno que todavía sufren en silencio un gran número de mujeres.

Cuál es la frecuencia?

La depresión postparto es una de las enfermedades más frecuentes tras el parto ya que afecta a una de cada diez parturientas. Si no se trata adecuadamente puede persistir durante meses e incluso años.

Cuáles son sus síntomas?

Tristeza

La tristeza es desde luego el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Las pacientes se sienten bajas de ánimo, infelices y desgraciadas la mayor parte del tiempo aunque estos síntomas pueden empeorar en algún momento particular del día, como por las mañanas o por las tardes. En ocasiones, las pacientes pasan días malos y días buenos, siendo estos últimos realmente frustrantes ya que el día bueno previo hizo que se albergaran esperanzas de mejorar. A veces, a las pacientes les parece que no merece la pena vivir, precisamente en unos momentos en que deberían sentirse muy alegres.

Irritabilidad

La irritabilidad con frecuencia acompaña a la sensación de tristeza. La paciente puede estar irritable con sus otros hijos y ocasionalmente incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido quien no suele comprender qué es lo que está pasando.

Fatiga

Todas las nuevas madres se sienten un poco abrumadas y fatigadas, pero la madre con depresión postparto se siente tan agotada que llega a pensar que padece alguna enfermedad física.

Insomnio

Cuando por fin la madre se va a la cama puede que tenga dificultad para conciliar el sueño, o si duerme, puede que se despierte muy pronto, incluso aunque su pareja sea quien se ocupe de alimentar al bebé durante la noche.

Pérdida de apetito

Las madres deprimidas generalmente no tienen ni tiempo ni ganas de comer lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Algunas madres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.

Incapacidad para disfrutar

Lo que antes era un placer ahora no apetece y lo que antes interesaba ahora se convierte en aburrido. Esto es especialmente cierto en el caso de las relaciones sexuales. Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si es que en algún momento lo perdieron) antes de que transcurran 6 semanas del parto, pero las madres con depresión postparto suelen rechazar cualquier contacto sexual lo cual puede generar tensión en la pareja.

Desbordamiento

Las madres con depresión postparto tienen la sensación de no disponer de tiempo para nada, de no hacer nada bien y de no poder hacer nada para remediarlo. A estas pacientes les resulta realmente difícil el establecer nuevas rutinas para poder hacer frente al bebé y a la nueva situación que viven.

Ansiedad

Suele ser aguda y se puede presentar en forma de temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que este grite, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de cualquier otra forma. Algunas madres deprimidas perciben a su bebé como un objeto. En vez de sentir que han dado a luz a la criatura más cariñosa y adorable del mundo se sienten distantes de su hijo, al cual perciben como un pequeño ser misterioso y extraño, cuyos pensamientos (de tener alguno) son insondables ycuyas necesidades yemociones deben ser en algún modo satisfechas. La tarea de la nueva madre deprimida que todavía no se ha “enamorado” de su hijo es realmente dura. Noobstante, el amor surge al final, cuando el niño es mayor y más interesante.

Sin embargo, la depresión postparto puede desarrollarse aún cuando el amor por el recién nacido sea intenso. En estos casos, la madre teme desesperadamente perder a su precioso bebé por no cuidarlo bien, porque no se desarrolle adecuadamente, por una infección o bien teme que muera súbitamente. Un simple catarro puede causar una gran preocupación. La madre puede obsesionarse con el peso del bebé y alarmarse si llora demasiado o incluso si pasa mucho tiempo en silencio, llegando a pensar: ¿habrá dejado de respirar?. Es frecuente que la paciente desee ser constantemente tranquilizada por su pareja, su familia, su médico o cualquier otra persona.

La ansiedad también puede hacer a la madre preocuparse por su propia salud. Puede sentir pánico cuando su pulso se acelera o si tiene alguna palpitación, llegando incluso a pensar que tiene algo malo en el corazón o que está al borde de un accidente cerebrovascular. En ocasiones se siente tan debilitada que piensa que tiene alguna enfermedad terrible y que nunca volverá a tener energía de nuevo. Estas sensaciones extrañas e inusuales le harán plantearse la pregunta ¿Me estoy volviendo loca? (La respuesta es NO).

El temor de quedarse sola con todas estas preocupaciones puede dar lugar a que incluso la mujer más capaz se sienta tan indefensa que no desee que su marido vaya al trabajo.

¿No se sienten todas las mujeres un poco así tras tener un hijo?

Gracias a Dios, no. Muchas mujeres, aproximadamente una de cada dos, se sienten un poco llorosas, desanimadas e inseguras en el tercer o cuarto día tras el parto. Es el conocido “maternity blues” o depresión del tercer día que dura de unas horas a un par de días y que pronto desaparece. Desde luego, muchas mujeres se sienten cansadas y un poco desorganizadas cuando regresan a casa del hospital, pero generalmente controlan perfectamente la situación cuando pasa más o menos una semana. Sin embargo, para las madres con una depresión postparto las cosas empeoran día tras día.

Cuándo ocurre?

La mayoría de los casos de depresión postparto surgen en el primer mes tras el parto, aunque en ocasiones este trastorno puede dar la cara 6 meses más tarde.

Por qué ocurre?

Todavía no sabemos lo suficiente sobre porqué las mujeres desarrollan depresiones postparto como para poder estar seguros de quien la desarrollará y quien no. Probablemente no existe una causa única sino más bien diferentes tipos de estrés que pueden tener la misma consecuencia o que pueden actuar conjuntamente.

Sabemos que entre esos “factores de riesgo” están:

  • una historia previa de depresión (especialmente de depresión postparto).
  • una falta de apoyo por parte de la pareja.
  • un bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad.
  • el que la nueva madre hubiera perdido a su madre cuando era niña.

  • una acumulación de acontecimientos vitales adversos, como el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del empleo de la paciente o de su pareja, problemas económicos, problemas de vivienda, etc.

Sin embargo, una mujer puede sufrir una depresión postparto sin que se aprecie ninguna razón obvia para la misma.

Qué pasa con las hormonas?

Parece probable que la depresión postparto esté relacionada con los importantes cambios hormonales que tienen lugar en el momento del nacimiento de su hijo, aunque todavía no dispongamos de evidencias al respecto. Aunque los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas relacionadas con la reproducción que pueden afectar a las emociones descienden bruscamente tras el parto, no se han encontrado diferencias entre las hormonas de las madres que desarrollan una depresión postparto y las de las que no. Una posible explicación es que probablemente algunas mujeres puedan ser más sensibles que otras a tales cambios.

¿Maltratan las mujeres con depresión postparto a sus bebés?

No, ellas no lo hacen. Se pueden sentir como si lo fueran a hacer yse preocupan mucho por la posibilidad de hacer daño a sus hijos, aunque realmente nunca lo hacen. Para ser honestos, muchas mujeres sin depresión postparto han podido llegar a pensar en alguna ocasión ” Creo que si sigue llorando lo voy a coger ylo voy a lanzar por la ventana”.

Las mujeres que “golpean” a sus bebés con frecuenciapresentan graves trastornos emocionales quetienen su origen en su infancia.

Raramente, sin embargo, un bebé es herido o incluso asesinado, constituyendo un infanticidio, por una madre que presenta un trastorno mental grave en esos momentos. Esta es una consecuencia trágica de la llamada “psicosis puerperal”, una enfermedad mental muy grave, aunque tratable, que puede aparecer a los pocos días del parto. La madre puede delirar y llegar a pensar que su hijo es el diablo y por eso tiene que acabar con él, o puede tener ideas suicidas y decidir acabar no sólo con su vida sino también con la del recién nacido. La psicosis puerperal ocurre únicamente en uno de cada 500 partos y el infanticidio es afortunadamente muy raro.

Qué puede hacerse?

Muchas cosas, pero lo primero desde luego es reconocer y diagnosticar la depresión.

Muchas madres deprimidas no son conscientes de que tienen una enfermedad yse sienten avergonzadas de tener que admitir cómo les ha afectado su reciente maternidad. Algunas pueden llegar a creer que si dicen como se sienten realmente puede que les quiten a su hijo (esto NOocurrirá). Algunos médicos, enfermeras ytrabajadores sociales están preparados para reconocer la depresión postparto ya que conocen su existencia y se esfuerzan por detectara, sin embargo, otros profesionales la pasan por alto o, lo que es peor, la ignoran considerándola como un simple “maternity blues”.

En la actualidad existe una mayor concienciación para el reconocimiento y tratamiento de la depresión en general y la depresión postparto no debe ser una excepción.

Una vez que se sospecha la presencia de este trastorno, hay que animar a la paciente para que exprese como se siente realmente tras el parto de su hijo. Si manifiesta sentirse triste, desgraciada, irritable, incompetente, asustada y desinteresada por el bebé, debe aceptarse esto con una actitud comprensiva, no con alarma y reproches.

El decirle a la madre que todo lo que le está pasando es consecuencia de que tiene una enfermedad llamada depresión postparto suele ser de gran ayuda, ya que por lo menos sabrá a qué tiene que enfrentarse. Hay que tranquilizarla e intentar convencerla de que ella no es una madre caprichosa, extravagante o una mala madre, y de que otras muchas personas han padecido ypadecen la misma enfermedad. La depresión postparto es muy frecuente, ysi se pone tratamiento sin duda mejorará. Hay que advertir a la paciente que el tratamiento necesitará su tiempo para hacer efecto y que será necesario el concertar algunas citas para que reciba el apoyo necesario hasta que se recupere.

En este momento es importante el involucrar a la pareja de la paciente de forma que él pueda comprender qué es lo que ha estado pasando (no olvidemos que él también ha estado sufriendo las cosecuencias de la depresión postparto). Posiblemente él sea quien mejor pueda apoyar a la paciente, aunque también necesitará algo de apoyo para sí mismo, especialmente si es el primer hijo que tiene la pareja y si se ha sentido desplazado tras su llegada. Este es un aspecto realmente importante ya que si el marido está resentido y no comprende hasta que punto su esposa necesita de su apoyo y ayuda podrán surgir más problemas. El marido de la paciente también se sentirá aliviado por el diagnóstico y por recibir consejos sobre cómo actuar. La ayuda práctica con el recién nacido, una actitud comprensiva y afectiva y el ser positivo serán apreciados incluso cuando la depresión desaparezca.

Qué pasa con el tratamiento hablado?

La oportunidad de poder hablar tranquilamente con un interlocutor simpático, comprensivo y no crítico, que puede ser un amigo, un familiar, un profesional o cualquier otra persona, puede significar una gran ayuda para la paciente.

Los tratamientos psicológicos más especializados tales como la psicoterapia (mediante la cual intentará comprender la depresión en términos de lo que le ocurrió en el pasado) y la terapia cognitiva (que intentará hacerle sentir más positivo sobre sí mismo) constituyen también una gran ayuda y pueden ser solicitadas por su médico de cabecera a los profesionales de la Unidad de Salud Mental que le corresponda.

Qué pasa con las pastillas?

Los médicos de cabecera no siempre prescriben tratamiento farmacológico para sus pacientes con trastornos emocionales. Sin embargo, en ocasiones la naturaleza de la depresión es tal que hace necesario un tratamiento con fármacos antidepresivos. Estos medicamentos:

  • No son tranquilizantes ni estimulantes.
  • No son adictivos, no crean dependencia.
  • Necesitan dos semanas o más para empezar a hacer efecto.
  • No hacen necesario el suspender la lactancia materna ya que entre los muchos antidepresivos disponibles existen algunos que no pasan a la leche materna y por tanto no afectarán a su hijo en absoluto.
  • Necesitan ser mantenidos durante al menos 6 meses tras la depresión para reducir el riesgo de recaída.

A muchas mujeres les parece más atractiva la posibilidad de recibir tratamiento con hormonas en lugar de con antidepresivos ya que consideran a éstas más naturales. Sin embargo, las evidencias disponibles sobre su eficacia son cuestionables y además no están exentas de efectos secundarios.

La progesterona parece funcionar mejor en supositorios, mientras que los estrógenos se aplican actualmente en forma de parches en la piel. No existe duda de que muchas mujeres creen que el tratamiento hormonal que han recibido les ha beneficiado, pero todavía está por demostrar que este sea algo más que un placebo, es decir que la curación se produce más por la esperanza puesta en el tratamiento que por el propio tratamiento en sí.

¿Cuál es el futuro de la depresión postparto si no se trata?

La mayoría de las mujeres suelen mejorar en algún grado al cabo de semanas, meses o incluso uno o dos años. Sin embargo, esto es a costa de un gran sufrimiento injustificado. La depresión postparto hace de la maternidad una mala experiencia y dificulta la relación entre la pareja. De forma que lo mejor es detectar lo antes posible este trastorno para tratarlo precozmente.

Puede prevenirse la depresión postparto?

Si. Existen tres formas de prevención: detectar precozmente el trastorno, tratarlo rápidamente y evitar sus consecuencias. Este folleto está especialmente dedicado a la detección y tratamiento precoz de la depresión postparto.

  • No intente ser una supermujer. El tener un hijo es un trabajo que puede exigir dedicación exclusiva, de forma que durante su embarazo intente reducir sus compromisos (si trabaja, asegúrese que se alimenta de forma suficiente y con regularidad y ponga los pies en alto durante la hora de la comida).
  • No se mude de casa mientras esté embarazada o hasta que su hijo no tenga seis meses.
  • Haga amistad con otras parejas que estén esperando un hijo o que lo hayan tenido recientemente. Entre otras cosas, esto le posibilitará el disponer de alguien que pueda cuidar a su hijo cuando lo precise.
  • Identifique a alguien en quien pueda confiar, es necesario disponer de algún amigo a quien acudir en caso de necesidad.
  • Vaya a las clases preparto y lleve a su pareja consigo.

Si ha sufrido previamente una depresión, esto no significa que usted vaya a tenerla de nuevo en el siguiente parto. Sin embargo, tras el parto es necesario que se ponga en contacto con su médico de cabecera para que éste vigile la posible aparición de cualquier signo de recurrencia de la depresión postparto y así comenzar lo antes posible con el tratamiento.

Una vez que el bebé haya nacido:

  • Aproveche cualquier oportunidad para descansar. Aprenda a echar cabezadas o pequeñas siestas. Su pareja podrá encargarse de alimentar al bebé por la noche, utilizando si usted lo desea incluso su propia leche extraída con anterioridad.
  • Aliméntese adecuadamente. Las ensaladas, los vegetales frescos, la fruta, los zumos, la leche y los cereales son alimentos muy adecuados para este momento y que además no necesitan de mucha cocina.
  • Encuentre tiempo para disfrutar con su pareja. Intente conseguir una niñera y salgan juntos a cenar, al cine, a ver unos amigos o tomar una copa.
  • Intente intimar con su pareja, incluso aunque todavía no le apetezca tener relaciones sexuales completas, un beso, un abrazo, una caricia, o un mimo pueden ser bastante reconfortables hasta que regrese el deseo sexual al completo.
  • No sea muy crítica consigo misma ni con su pareja. La vida se hace bastante dura en estos momentos y el cansancio y la irritabilidad de ambos puede conducir a discusiones frecuentes que no harán mas que debilitar su relación en unos momentos en que esta debería ser más fuerte.
  • No tema pedir ayuda cuando la necesite. Aunque su médico es quien debe realizar el diagnóstico de su depresión postparto, lo que usted haya aprendido en las clases preparto y en folletos como este puede orientarle sobre cuando pedir ayuda.

Finalmente, a pesar de que la depresión postparto ya esté instaurada cuando se le diagnostique, no se desespere, el apoyo, el consejo y la medicación marcarán la diferencia y acelerarán su recuperación. Nunca es tarde.

Fuente
Gobierno de Canarias, España
http://www.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/susalud/susalud.htm


Aviso

La información que usted encontrará en este artículo no pretende substituir el necesario consejo médico o la necesidad de un tratamiento profesional médico para una dolencia o transtorno en su salud.

Siempre debe consultar a un médico ante cualquier duda sobre su salud y antes de comenzar un nuevo tratamiento con medicamentos, dieta o programa de ejercicio físico

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Que es la Psicoterapia?

La psicoterapia es la aplicación de la psicología clínica al tratamiento de los problemas mentales a través de una relación terapéutica

En general el término psicoterapia se ha aplicado más en el ámbito de la orientación dinámica (psicoanálisis, terapia humanista,..) mientras que “psicología clínica” lo han aplicado los psicólogos cognitivo conductuales a su labor terapéutica. Sin embargo desde algunos puntos de vista se ha considerado a la psicoterapia como una parte de la psicología clínica y así la considera el Colegio Oficial de Psicólogos (COP, 1999).

Desde algunas perspectivas la psicoterapia es un espacio de reflexión con un profesional en el que se afrontan los problemas que en esta vida nos asaltan. Desde aquí es desde donde las terapias de insight han afrontado su labor. Se supone que el paciente acude al terapeuta para reflexionar juntos y averiguar que es lo que ocurre, que muchas veces es inconsciente, es decir, está fuera de nuestra conciencia. Estas terapias suponen que el conocimiento salva y que averiguando aquello que hemos olvidado o de lo que no somos conscientes se soluciona el problema. Pero ya Freud afirmaba que era preciso revivir el trauma en las sesiones para poder resolverlo. Desde una perspectiva cognitivo conductual se sabe que para resolver un problema hay que modificar determinadas conductas, y que si no se hace, el problema no se soluciona. Cuando se habla de conductas se hace en un sentido amplio, considerando conductas los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

Esta metáfora nos ayudará a entender la diferencia de perspectiva: Cuando tenemos un problema psicológico es como si estuviéramos en un hoyo. Cuando nos ponemos a pensar cómo salir, lo primero que se nos ocurre es dilucidar por qué hemos caído en el hoyo. Desde el hoyo, pensamos en por donde íbamos antes de caer. Cómo pudimos tropezar, donde estaba la piedra, cómo nos hemos podido distraer, por qué nuestros padres no nos enseñaron a mirar al suelo con la importancia que tiene, etc. Todo esto lo hacemos desde el hoyo. Pero es mucho mejor salir del hoyo y desde allí ver en donde hemos tropezado, qué nos ha distraído y aprender lo que no nos enseñaron nuestros padres. La terapia cognitivo conductual nos saca del hoyo y, luego, solo si es necesario, desactiva la influencia que nuestros recuerdos y nuestro aprendizaje anterior está teniendo sobre nosotros. Averiguar cómo o por qué caímos en el hoyo no nos saca de él.

Por eso la psicoterapia cognitivo conductual tiene dos partes, por una es una reflexión conjunta sobre el problema. Es la responsabilidad del paciente contribuir plenamente a la definición del problema, que no es más que aquello que le preocupa y le lleva a la consulta. Una vez establecida la visión que el paciente tiene de su problema, bajo la guía del terapeuta, se realiza el análisis funcional del problema, enunciándolo en términos operativos y modificables. Se fijan así los objetivos de la terapia y comienza el tratamiento, que tienen que se consensuados entre el paciente y el terapeuta y pueden ir variando a lo largo de la terapia, de acuerdo a como se va avanzando y comprendiendo lo que ocurre.

El tratamiento consiste en el establecimiento de un programa para modificar las conductas, pensamientos y sentimientos que son relevantes en el mantenimiento del problema. La psicoterapia consiste entonces en acompañar al paciente en el camino que tiene que hacer para llevar a cabo el programa.

Con esta visión se puede decir que la terapia cognitivo conductual es directiva en el cumplimiento del programa, pero siempre adaptándose a las capacidades y limitaciones del paciente; pero es una terapia no directiva a la hora de fijar el problema, puesto que es el paciente quien lo plantea y se acepta su planteamiento.

Las terapias no sirven para todo, solamente si existe un tratamiento para el problema es cuando se puede afrontar. Generalmente, el problema tal y como lo plantea el paciente no es resoluble, lo habría resuelto él. El análisis de lo que pasa, con el conocimiento de las leyes que gobiernan nuestro comportamiento, lleva a considerar otra forma de afrontamiento: LA ACEPTACIÓN que no es resignación, sino un cambio en el campo de batalla, luchando por aquello sobre lo que tenemos control y dejando de luchar para conseguir aquello que no podemos lograr. La terapia de aceptación y compromisoa enseña como poder llevar a cabo este proceso sin que interfieran nuestros pensamientos, sensaciones, sentimientos y emociones.

Pero la eficacia de la terapia cognitivo conductual depende de que se conozcan cuales son las conductas problema y las leyes que las rigen. Desde una perspectiva cognitivo – conductual se han dado importantes avances en los tratamientos por medio de la identificación y modificación de conductas nucleares; que son las que tienen un gran impacto en el comportamiento humano en general. Por ejemplo, el manejo de la ansiedad (Wolpe, 1975; Marks, 1974) ha permitido solucionar de manera efectiva fobias, obsesiones, y demás trastornos asociados a ella. Las conductas cognitivas, como los pensamientos automáticos (Beck, 1979) han sido otro gran avance de la terapia, definiendo tratamientos de elección para la depresión, avances en el manejo de la ansiedad y abre esperanzas para los trastornos de personalidad (Beck et al, 1985). En la modificación de los esquemas más nucleares, los aprendidos en las relaciones con nuestros padres, juega un papel fundamental la relación terapéutica larga y profunda que permite cambios basados precisamente en las conductas que se dan en su contexto (Kohlerberg, Tsai, 1991; Newman, Castonguay, Borkovec y Molnar, 2004).

Tanto la ansiedad como las conductas cognitivas están relacionadas con el control de la conducta humana. La consideración del control como elemento diferenciado de la conducta puede suponer aportaciones importantes a la práctica de la psicoterapia. La importancia del estudio del control puede comprenderse teniendo en cuenta el impacto que se le ha reconocido en la generación de la depresión (Abramson, Seligman, 1978) y de trastornos de ansiedad (Barlow et al, 1995).

Para el estudio del control es necesario empezar con una definición, que si bien es un concepto ubicuo en la literatura psicológica no se le suele dar una definición precisa. En el papel se parte de una orientación de la teoría de la información, que si bien ha comenzado con un concepto de control sencillo basado en el ciclo de retroalimentación (Wiener, 1948; Powers, 1973), ha ido evolucionando hacia estructuras y arquitecturas más complejas, (agentes, multiagentes, etc.) elaborando modelos que pueden arrojar luz sobre las estructuras del comportamiento humano que intervienen en el control de la conducta.

Gran parte de nuestra conducta cotidiana, como el caminar es controlada de forma automática, mientras que muchas de las conductas dirigidas a conseguir nuestros objetivos las controlamos conscientemente; pero cuando el control lo intentamos aplicar a nuestros pensamientos y nuestras emociones las cosas cambian. Wegner (1989) ha demostrado que cuando no queremos pensar en algo ese pensamiento se hace presente y ocupa nuestra mente con más probabilidad, y de hecho existe un control irónico que está chequeando constantemente si el pensamiento aparece o no, y de esa forma el pensamiento se hace presente. Con las emociones y sensaciones ocurre lo mismo, si queremos controlarlas se enganchan en nuestro cuerpo y se convierten muchas veces en el problema, por eso la terapia de aceptación y compromiso (Hayes, et al. 1999) parte de que uno de los problemas que nos lleva a la terapia es querer controlar nuestros pensamientos y sentimientos y propone el abandono de ese control como un elemento previo a poder resolver el problema. Esta terapia permite acceder a cambios profundos en la personalidad y se relaciona con la Terapia Conductual Dialéctica de Linehan que ha demostrado su eficacia en el tratamiento de los trastornos de personalidad límite.

Existen otras aportaciones que están suponiendo un gran avance en psicoterapia, en concreto la incorporación de técnicas corporales que permiten la modificación de otras conductas nucleares como es el comportamiento con el propio cuerpo. Plantean pasos más allá del mero control de la ansiedad y en realidad proponen una forma diferente de vivir.

Algunos aspectos particulares de la terapia

Duración de la terapia

La pregunta de cuanto dura una terapia tiene difícil contestación. La terapia es un proceso que realiza el paciente y hay que cambiar su comportamiento desde su propia perspectiva. Ahí reside uno de los principales retos y problemas de la terapia. En efecto, no es un proceso automático como cuando se suelda una pierna o un antibiótico mata a una bacteria. Son procesos en los que interviene la persona que tiene que cambiar, por eso se dan grandes variaciones en la duración de la terapia.
Explicar qué se tiene que hacer para resolver el problema puede ser muy sencillo y corto, bastarían unas cuantas sesiones. Pero explicarlo de forma adecuada para que lo entienda un paciente en particular puede ser mucho más costoso y ponerlo en práctica depende de la persona que inicia el tratamiento.

El coste de la terapia

La terapia tiene que tener un coste por varias razones fundamentales:

  1. La primera es que se está utilizando el tiempo y los conocimientos de un terapeuta, que es un profesional preparado, tanto teórica como personalmente y se le debe compensar por ello. No lo hace solamente por vocación, sino que tiene que vivir de ello para ser realmente profesional.
  2. Otra razón de menos peso es que las cosas las valoramos por lo que nos cuesta y si no nos cuesta nada, la terapia la valoraremos muy poco.
  3. La terapia establece una relación profunda entre el terapeuta y el paciente, y el pago deja claro en todo momento que se trata exclusivamente de una relación profesional. Este aspecto es muy importante para que el paciente valore lo que dice y hace el terapeuta y para que el terapeuta pueda colocar entre ambos la distancia necesaria.
  4. El proceso terapéutico exige un compromiso al paciente. Por eso, de manera general, se pide al paciente un compromiso de pagar la terapia; incluso si no puede acudir a ella y no avisa en determinados plazos, que pueden ser 24 ó 48 horas, aunque en determinadas orientaciones se es más inflexible. La lógica de esta petición se basa primero en que el terapeuta ha reservado su tiempo para esa persona y no puede dedicarlo a otra tarea o a otro paciente y segundo, y fundamental, porque el paciente adquiere de esta manera un compromiso de asistencia frente a posibles incidencias que ocurran en la vida. Por ejemplo, a una paciente tímido, si el jefe le pide que se quede a trabajar más tiempo cuando ya salía por la puerta, tiene que valorar decirle si o no, si le dice que sí sabe que tiene que pagar la terapia, lo que será un aliciente para defender sus derechos.

Página Fuente Psicología clínica y Psicoterapía.- http://www.cop.es/colegiados/M-00451/psicoter.htm

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Psicosomático…que es?

Un desorden común en nuestra consulta, la cual en ocasiones no es tomada “muy en serio” por nuestros otros colegas, ya que siempre le dicen al paciente “usted no tiene nada”, circunstancia que le incomoda a nuestros paciente porque en las mayoria de los casos lo que el medico quiere decir es que no tiene “nada medible o comprobable”,pero no quiere decir que “usted esta inventando o no sienta”, la depresión y el estres “duelen”. Saludos.

Desorden psicosomático

—un desorden mental que causa síntomas somáticos—

Los desórdenes psicosomáticos o de Somatoform están entre en general la práctica encontrada los desórdenes psiquiátricos mas comunes.

Es una condición de la disfunción o del daño estructural en órganos corporales con la activación inadecuada del sistema nervioso involuntario y de las glándulas de la secreción interna.

El desorden psicosomático se utiliza principalmente para significar una enfermedad física que se piense para ser causada, o es hecho peor, por factores mentales. Algunas enfermedades físicas se piensan para ser particularmente propensas sean hechas peor por factores mentales tales como tensión y ansiedad.

10 categorías del desorden sicofisiológico:

  1. Desórdenes de la piel
  2. Desórdenes de Musculoesqueletico
  3. Desórdenes respiratorios
  4. Desórdenes cardiovasculares
  5. Desórdenes genitourinarios
  6. Desórdenes endocrinos
  7. Desórdenes del órgano del sentido especial – conjuntivitis crónica
  8. Desorden de otros tipos – disturbios en el sistema nervioso en el cual los factores emocionales desempeñan un papel significativo, tal como esclerosis múltiple.

Un síntoma físico es a veces una metáfora para el problema sicológico de la persona, como cuando una persona con un “corazón roto” experimenta dolor de pecho. Otras veces, un síntoma físico refleja la identificación con el dolor de otra persona.

Alguna gente también utiliza el desorden psicosomático del término cuando los factores mentales causan síntomas físicos, pero donde no hay enfermedad física. Por ejemplo, un dolor de pecho se puede causar por la tensión, y no hay enfermedad física puede ser encontrada.

Los síntomas físicos causados por factores mentales se discuten más lejos en otro prospecto llamado los “desórdenes de Somatization y de Somat”.

Los doctores están reconociendo cada vez más la importancia de ocuparse de factores psicologicos y sociales en lo referente a enfermedad física. Consecuentemente, muchos doctores ahora intentan tratar de la persona entera. Esto significa tomar todos estos factores en la consideración. Haciendo esto, es importante realizar que el doctor no está jugando abajo ni está no haciendo caso de la enfermedad física. Mucha gente con desórdenes psicosomáticos supuestos se siente que su doctor no los toma seriamente. Ella se siente que el doctor cree que está todo en la mente. El doctor procurará siempre tratar la enfermedad física con el tratamiento médico apropiado en caso de necesidad. Pero él también estará interesado entender más sobre la persona que tiene la enfermedad. Esto alternadamente ayudará te y al paciente a entender la enfermedad mejor. A veces la sicoterapia o el tratamiento que habla puede ayudar.

Dan los pacientes la oportunidad y la época de hablar de sus sensaciones y emociones. Esto ayudará a proveer de ellos una penetración en sí mismos y a ayudaros a entender su enfermedad mejor.

Es a veces provechoso mirar la forma de vida entera de la persona implicada. Esto puede requerir mirar de cómo la tensión se trata, enseñando las técnicas para la gerencia de la tensión, así como factores que examinan tales como dieta y ejercicio.

A veces la ansiedad halla su vía de expresión sólo a través del cuerpo, constituyendo así la matriz del trastorno psicosomático.

Cuando una tensión emocional no consigue encontrar un canal de desahogo a través de la palabra o la acción, será el cuerpo el que la descargue mediante el lenguaje de los órganos.

Existe una especificidad de trastorno en función de la edad del niño; así, son típicos el cólico idiopático de los tres primeros meses de vida; la anorexia del segundo trimestre; los trastornos de la piel alrededor del año; los dolores abdominales a los tres-cuatro años; el asma a los cinco, y la cefalea en torno a los seis-siete años.

ansiedadEl aparato digestivo es el que con mayor facilidad se resiente de los trastornos emotivos del niño; el vómito es expresión de un conflicto relacionado con problemas de dependencia y dificultad en la autonomía, mientras que el estreñimiento o la diarrea adquieren generalmente significado de oposición a las normas educativas impuestas por los padres.

El asma tiene como factor dominante una profunda dependencia del niño con respecto a la madre; el ataque aparece a menudo a raíz de un trauma afectivo.

agresividadLa razón por la cual un determinado órgano es elegido como diana es aún objeto de discusión; generalizando, se puede afirmar que la agresividad inhibida tiende a descargarse a nivel circulatorio, mientras que la demanda de ayuda y protección se manifiesta a través de la función somaticonutritiva. Consecuencia de ello es que cada síntoma tiene un significado muy concreto, es un mensaje en clave que debe ser rápidamente descifrado e interpretado para evitar que el órgano afectado, con el paso del tiempo, caiga enfermo.

Fuente.-

http://www.gentenatural.com/psicologia/pages/sicosomatico.htm

 

Posted in Uncategorized | Leave a comment